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Uno de los principales puntos turísticos que podemos llegar a destacar en Polonia, y concretamente en la parte sur del país, tiene que ver con el santuario católico de Jasna Góra, que significa literalmente “Monte Grande”. Concretamente, el sitio se halla ubicado en la ciudad de Czestochowa, y con el correr del tiempo, es sitio de encuentro no sólo de turistas, sino también de fieles y monjes paulinos.

Este espacio, que para algunos historiadores es uno de los principales centros de peregrinación de Europa, es sobre todo famoso, especialmente, por contener en su interior la imagen de la Virgen de Czestochowa, la que le es atribuida a San Lucas, autor también de los evangelios que llevan su nombre.

Sobre la historia del lugar, es interesante además saber que sus comienzos tienen que ver directamente con la fundación de la Orden de San Pablo Primer Eremita, una de las primeras de culto católico en Polonia, la cual pertenecía a los mismos monjes paulinos. Lo concreto del caso es que el propio fundador de este grupo, el beato Eusebio, se interesó en la creación de esta orden, en el siglo XIII.

Años más tarde, ya muerto Eusebio, el entonces príncipe Ladislao de Opole, gobernador plenipotenciario del rey Luis I de Hungría, con ascendencia sobre las tierras polacas, llamó a muchos de los principales monjes nacionales quienes se reunieron y exigieron tierras a las principales autoridades una Iglesia en la cual poder desarrollar su culto, y al obtenerla en esta zona, allí se asentaron.

Tiempo más tarde, cuando los suecos atacaron el actual territorio polaco a mediados del siglo XVII, la Iglesia se convirtió en uno de los más importantes focos de resistencia establecidos, y por ese motivo, el entonces rey Juan II Casimiro Vasa, consagró todo el país bajo la protección de la Virgen de Jasna Góra, que hoy sigue siendo una de las más veneradas de toda Europa.