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Pocas estructuras desarrolladas por el hombre son más bellas e inconfundibles que la Mano del Desierto, uno de los principales atractivos turísticos que tienen sitio en Chile, concretamente ubicada la misma a 75 kilómetros al sur de la ciudad de Antofagasta, conocida por su turismo de negocios, pero que sin embargo, se hace un hueco para que los visitantes puedan conocer esta increíble construcción, que simula justamente una mano saliendo desde el suelo.

Esta mano, que fuera construida por el escultor chileno Mario Irarrázabal, y se encuentra a unos 1.100 metros sobre el nivel del mar, ha sido levantada en materiales que aseguran su perdurabilidad, como por ejemplo el hormigón armado, siendo inaugurada hacia finales de marzo de 1992, y costeada gracias a la intervención de la Corporación Pro Antofagasta, que actualmente se encarga de su mantenimiento también.

Esta increíble construcción, que tiene una altura de 11 metros en el más alto de sus dedos, es además limpiada casi de forma constante, ya que parece que tanto turistas como los propios residentes locales no pueden resistirse a la tentación de escribir cosas en la palma, perjudicando notablemente el valor histórico que posee.

Para acceder a este sitio, en tanto, es interesante resaltar que se puede arribar de forma simple al mismo mediante la Ruta CH-5, que cualquier chileno podrá indicarle mediante el nombre de “carretera panamericana”, y muy cerca de la Ciudad Empresarial La Negra, que en este caso sirve de referencia inequívoca para los visitantes.

Incluso, la mano continúa siendo una de las tantas esculturas que el mismo artista realizó en su vida, como por ejemplo una muy similar que se encuentra en la Playa La Brava, de Punta del Este, uno de los sitios más turísticos de Uruguay, y que de hecho es muy similar también a otras dos manos que levantó, una en Madrid, y la otra en Venecia.

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