Wat Xieng Khuan: el parque de esculturas espirituales de Laos

estatuas de buda y dioses hindúes en el Wat Xieng Khuan Buddha Park de Laos

Hay algo que no encaja a primera vista cuando llegas al Wat Xieng Khuan. El lugar no parece un templo, no parece exactamente un parque, y las esculturas que lo pueblan no son antiguas a pesar de que lo parecen. A 24 kilómetros al sur de Vientiane, la capital de Laos, este espacio lleva desde 1958 acumulando más de 200 estatuas de cemento que mezclan el budismo y el hinduismo de una forma completamente personal, incluso excesa. Y eso es precisamente lo que lo hace tan interesante.

Llegar no cuesta mucho. Desde el centro de Vientiane puedes tomar un túk-túk, una bicicleta o el autobús número 14. El trayecto en túk-túk ronda los 10-15 dólares ida y vuelta si pacteas un tiempo de espera. La entrada al parque cuesta en torno a 5.000 kip (menos de 25 céntimos de euro). No suele haber aglomeraciones a primera hora de la mañana, que es cuando la luz es mejor y el calor no castiga tanto.

Un sacerdote chamán, un proyecto descomunal

Detrás del Wat Xieng Khuan hay una historia que merece contarse. Luang Pu Bunleua Sulilat no era un arquitecto ni un artista en el sentido académico. Era un sacerdote chamán que pasó años estudiando en India y que desarrollaría una filosofía propia que mezclaba el budismo, el hinduismo y elementos del chamanismo laosiano. Cuando empezó a construir el parque en 1958, lo hizo como expresión de esa cosmovisión particular, no como encargo ni como proyecto público.

Tras la toma del poder por los comunistas en 1975, Sulilat cruzó el río Mekong y siguió construyendo otro parque similar en Tailandia, el Sala Kaew Ku, donde murió en 1996. El parque laosiaó quedó en manos del gobierno y hoy es uno de los sitios turísticos más visitados de la región de Vientiane, aunque sigue siendo relativamente poco conocido fuera de los viajeros que hacen la ruta de la Indochina.

Las esculturas: ni antigüas ni comunes

Esto es lo que más llama la atención al recorrer el parque: las figuras tienen una textura envejecida, manchas de humedad, musgo en las grietas, y uno tiende a asumir que llevan ahí siglos. No es así. Las esculturas más antiguas tienen unos setenta años. La piedra que aparentan ser es cemento colado en moldes diseñados por Sulilat y sus seguidores.

Hay de todo: Budas recostados y sentados en actitudes de meditación, Shiiva con sus múltiples brazos, cobras enroscadas, figuras humanas en poses rituales, demonios con ojos saltones, animales sagrados. El conjunto es tan ecléctico que resulta difícil de procesar todo de golpe. Lo mejor es seguir el circuito sin prisa y detenerse donde algo llame la atención, que será con frecuencia.

La calabaza gigante: tres niveles del universo en cemento

El punto álgido del parque es una estructura que desde lejos parece una calabaza enorme y que en realidad es una representación de los tres ámbitos del universo según la cosmología de Sulilat: el infierno en la planta baja, la tierra en el nivel intermedio y el cielo en la parte superior. La entrada es por la boca de un demonio o una serpiente, según cómo se mire, de unos tres metros de altura.

Por dentro, cada nivel está lleno de figuras y símbolos que ilustran las distintas etapas del ciclo cósmico. La visión es densa, oscura en algunos tramos, y bastante diferente de lo que uno espera cuando entra desde la luz tropical del exterior. Subir hasta arriba del todo lleva unos diez minutos y desde la cima se ve el parque completo y el paisaje circundante.

El Buda recostado: cuarenta metros de calma

El otro gran protagonista del parque es un Buda recostado de cuarenta metros de longitud que descansa sobre una elevación del terreno y que puede verse desde varios puntos del recorrido. La escala es impresionante. No tanto por el número sino por la sensación de quietud que transmite la figura en ese entorno, con los árboles al fondo y el silencio relativo del parque.

Si lo que buscas en tus viajes son experiencias de arte y espiritualidad fuera de los circuitos más masificados, el Wat Xieng Khuan encaja bien en esa línea. En un registro completamente distinto pero con la misma intensidad visual, el Museo Munch de Oslo ofrece otro tipo de experiencia estética que también hay que vivir en persona.

Cómo llegar y cuándo ir

El Wat Xieng Khuan está a 24 kilómetros al sur de Vientiane, en la ribera del Mekong. Las opciones para llegar son varias. El autobús número 14 sale de la terminal de Talat Sao y llega hasta la puerta del parque por unos 4.000 kip. Si vas en bicicleta el trayecto es llano y lleva unos 45-50 minutos, con la ventaja de poder parar donde quieras por el camino.

La mejor época para visitar Laos en general es la temporada seca, entre noviembre y febrero. En esos meses el calor es más llevadero, no llueve y los caminos del parque están en buen estado. En plena temporada de lluvias, de junio a septiembre, el parque puede estar parcialmente inundado y algunos caminos son complicados. Si coincides con alguna festividad budista, el ambiente cambia radicalmente: hay música, ofrendas y familias laosiana que vienen a pasar el día.

Si tu ruta por el sudeste asiático te lleva a explorar otros espacios donde el arte y la historia se cruzan, no dejes de leer también nuestra guía del Canal de Panamá, una maravilla de la ingeniería que tiene su propio tipo de monumentalidad.

Preguntas frecuentes sobre el Wat Xieng Khuan

¿Cuánto cuesta entrar al Buddha Park de Laos?

La entrada cuesta en torno a 5.000 kip laosiano, menos de 25 céntimos de euro. Hay una taquilla a la entrada del parque donde se paga en efectivo, en kip o dólares.

¿A qué distancia está el Buddha Park de Vientiane?

A 24 kilómetros al sur del centro de Vientiane, por la carretera que corre paralela al Mekong. En túk-túk o en coche son unos 30-40 minutos, y en bicicleta unos 45-50 minutos en ruta llana.

¿Cuánto tiempo hay que reservar para la visita?

Con dos horas tienes suficiente para recorrer el parque sin prisas. Si subes a la estructura de la calabaza y te detienes en las esculturas principales, calcula entre hora y media y dos horas.

¿Es un templo budista oficial?

No exactamente. El nombre lleva la palabra “wat” (templo en lao) pero muchos laosiano lo consideran un parque temático espiritual más que un lugar de culto activo. Fue construido por un sacerdóte chamán de forma privada y hoy lo gestiona el Estado.

¿Cuál es la mejor época para visitar Laos?

La temporada seca (noviembre a febrero) es la más cómoda. El calor baja, no hay lluvias y los caminos están en buen estado. Evita los meses de junio a septiembre si puedes, porque las lluvias pueden dificultar el recorrido del parque.

¿Qué más se puede ver cerca del Buddha Park?

El parque está en la orilla del Mekong, así que el paisaje ribereño forma parte de la experiencia. Cerca hay restaurantes de cocina laosiana donde comer bien por muy poco. Y si buscas combinar el día con algo de Vientiane, el Patuxay (el arco del triunfo laosiaón) y el Pha That Luang están en la ciudad.

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