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Bar¡, capital de Puglia, es la ciudad comercial por excelencia, que va de la mano con su próspero puerto, en la actualidad es un sitio turístico clave del Mediterráneo, desde donde parte el ferry hacia Grecia y Turquía.No es necesario embarcarse para abandonarse en playas amplias y solitarias. Las de Bar¡ son las elegidas de los viajeros privilegiados, ya que aún no han sido descubiertas por el turismo masivo.

En el casco antiguo de la ciudad, que mira al mar Adriático, se hacen tangibles los rastros que dejaron a su paso distintos pueblos y culturas: romanos, bizantinos, árabes y normandos. Hacia el sur se descubren los palacios umbertinos, como el Teatro Kursaal Santalucia, ejemplo de estilo Liberty o Art Nouveau italiano, y el Palazzo della Provincia, con su excepcional Pinacoteca. Paralelos al mar, se extienden los barrios de Madonella y Japigia, con sus casitas medievales de piedra caliza y sus balcones repletos de flores. Se los recorre de camino a Torre a Mare, un característico barrio de pescadores que provee de frutos de mar a los más exclusivos restaurantes de Bar¡.

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Tomando el Lungomare hacia el norte, cerca del puerto moderno, se llega a la fabulosa Feria del Levante, donde se vende de todo: desde artesanías, hasta joyas, ropa, calzado y muebles de todas partes del mundo.
Las iglesias, catedrales y monasterios abundan en la Vecchia Cittá tanto como los locales de souvenirs, bares y trattorias, ideales para hacer un alto mientras se degusta una insalata di mare, de cara al sol. La particularidad de todos estos rioni (barrios) es que aún conservan una identidad propia, simple y popular, muy distinta a la de la “gran ciudad” que comienza apenas se cruza el Corso Vittorio Emanuele.

Las líneas modernas de los barrios residenciales de San Pasquale, Piccone y Carrassi contrastan con las enormes cúpulas verdes de la Iglesia Ortodoxa Rusa de San Nicola. La vocación comercial de Bar¡ se hace evidente de “este lado”, donde abundan los centros comerciales, las tiendas de primeras marcas europeas y distintos polos gastronómicos. Es imperdible la característica pizza a la piedra, delgadísima y de sabrosas variedades típicas. Para hacerle honor al pizzero, que ronda entre las mesas observando con disimulo, hay que comer alta italiana, es decir.. una pizza entera por cada comensal!.

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