Para ser un país pequeño, Israel atrae mucha atención internacional. Esta república judía situada en la vertiente suroriental del Mediterráneo, de sólo 21.000 Km2. tiene frontera con cuatro países árabes y ha estado peleada con sus vecinos con mucha frecuencia desde su fundación en 1948. Durante sus 60 años de historia, Israel ha visto seis guerras, aparte de períodos de violencia terrorista.

Sus lugares sagrados para cristianos, judíos y musulmanes, junto con los cinco milenios de restos arqueológicos que se desperdigan por todo el país, llevan mucho tiempo atrayendo a peregrinos y turistas pese a los riesgos. Hoy, desde el 11- S, los israelíes aseguran que viajar a su país es tan seguro como ir parte cualquier otra parte del mundo. “Se han producido terribles ataques terroristas en EE.UU., España y Gran Bretaña, y no por ello, los turistas rehuyen estos países“, comenta Shaul Tzemach, que encabeza el Ministerio de Turismo israelí.

Israel es un país de increíble variedad. Dentro de su compacta área hay toda una ristra de playas mediterráneas con mucho ambiente, boscosas montañas, anchos valles, paisajes de desierto lunar… Galilea, que abarca casi todo el norte de Israel, es un punto caliente del turismo ecológico.
Las pequeñas bodegas y granjas de queso de la zona también se están haciendo cada vez más populares. Reservar una visita a la bodega de los Altos del Golán y a Amphorae Vineyard, cerca de Haifia, es un hermoso paseo.

El mejor hotel de lujo de la región es el elegante Scots Hotel, en Tiberíades . Más modesto pero muy romántico es el Pina Balev, en el complejo de Rosh Pina. La llanura costera mediterránea es el corazón de Israel, y Tel Aviv su eje comercial, cultural y noctámbulo. La discoteca más popular de Tel Aviv es Barzilai. Jerusalén, a una hora en coche hacia el este, es un tesoro de lugares sagrados y de recintos arqueológicos.