No, por mucho que te esfuerces en leer el nombre, debes saber que es tan impronunciable como real. Así es, no hemos fallado al escribirlo, porque justamente su denominación es uno de los elementos que distingue a esta preciosa colina ubicada en Nueva Zelanda, que se a convertido a partir de este factor, en uno de los sitios más visitados de todo el continente oceánico.

La cuestión del caso es que este sitio, cuyo nombre le ha permitido ingresar al Libro Guinness de los Récords por tener uno de los nombres más largos de todo el mundo, y que literalmente significa “la cima donde Tamatea, el hombre de grandes rodillas, el escalador de montañas, el devorador de tierra, el viajero incansable, tocó su flauta a un ser querido”; es además un espectacular recinto turístico para todas las personas que se acercan a esta parte de Nueva Zelanda.

De hecho, esta colonia se encuentra ubicada a pocos kilómetros de la región denominada a nivel local Isla Norte, y su parte más alta tiene una altitud de poco más de 300 metros sobre el nivel del mar, y es fácil de distinguirla, ya que el lugar está señalizado por un cartel cuya longitud es proporcional al nombre de la colina, y donde obviamente los turistas quieren sacarse fotografías a como de lugar.

Si te interesa acceder a este sitio, justamente, debes saber que para llegar al mismo se tiene que realizar una caminata de al menos cuatro horas, y si bien el camino es sencillo, y no se requiere de un estado físico demasiado fino para poder llevar adelante la travesía, no se recomienda realizar la misma con niños, ya que suelen cansarse a mitad de camino.

Lo interesante del caso, una vez que nos encontramos en la cima de la colina, es que desde ese sitio, podemos observar otras colinas de la región, además de espectaculares vistas del Océano Pacífico. Para ello, además, existe un servicio de visitas guiadas que puede contratarse en el mismo lugar.