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Digámoslo claro. Viajar es un auténtico placer. Personalmente cuando estoy de viaje, estoy como en una nube y no quiero que nunca acabe. Y cuando al final llego a casa, me invade una sensación de nostalgia que lo empaña todo. Para acallar esas voces nostálgicas, lo ideal es guardar recuerdos de los viajes que hagas. Así, cuando los mires, te sentirás más cerca de dichos destinos. En este artículo te mostramos 4 maneras originales de guardar recuerdos de tus viajes.

Mapa del mundo con chinchetas

Este es uno de los recuerdos más clásicos, pero también de los más efectivos. Para ello tan solo tienes que colocar un corcho con la imagen del mapa del mundo en la habitación y poner chinchetas en aquellos lugares que ya hayas visitado. Puedes hacer como el de la imagen de más arriba y colocar fotografías de esos lugares alrededor del mapa, para que el recuerdo sea más nítido. También es muy buena idea poner dos tipos de chinchetas de distinto color, por ejemplo, rojo y verde. ¿Para qué? Muy sencillo. El verde sería para aquellos lugares que ya has visitado, y el rojo para aquellos que te gustaría visitar. Guay, ¿verdad?

Scrapbook

Si te van las manualidades y eres de los que guardan todo cuando te vas de viaje, este recuerdo te va a encantar. No sé si sabes lo que son los scrapbooks… Se trata de libretas a las que se agregan textos, collage para fotos, distintas imágenes, tickets, entradas, flyers, mapas, hojas secas… Es decir, todo lo que hayas coleccionado en tu viaje y, claro está, quepa dentro de una libreta. Todo esto, confeccionado con gusto mediante pegatinas, adornos, washi tapes, dibujos y demás decoración.

Ojo, puedes crear una libreta por viaje (si tienes un poco de síndrome de Diógenes al viajar) o simplemente rellenar unas cuantas páginas por viaje. Cuando completes la libreta, puedes seguir con más y coleccionarlas.

Botellas

¿Te consideras viajero-playero? Pues entonces este recuerdo te va a encantar. Se trata de coleccionar arena de todos los sitios a los que viajes en pequeñas botellitas, tal y como puedes ver en la imagen de arriba. Tampoco es necesario que sea de playa, puedes guardar incluso tierra de distintos lugares, pero a mi parecer, creo que la arena se presta más a ello. Para rizar el rizo, puedes decorar estas botellas basándote en su procedencia. Si, por ejemplo, la arena viene de Portugal puedes decorarla con el típico tranvía amarillo, o si viene de Italia, puedes pintarle la imagen de un típico romano. Todo es cuestión de imaginación.

Envíate una postal a ti mismo

Y para terminar una forma de guardar recuerdo del viaje que yo, personalmente, practico en cada uno de mis viajes. Se trata de enviarte una postal a ti mismo desde el mismo lugar donde estés haciendo el viaje. Es decir, en el lugar de destino, compras la postal, escribes en el dorso cómo te sientes en ese momento, completas la cara frontal con tu dirección, buscas un buzón y a esperar. Al cabo de unos días, si todo ha ido bien, llegará una postal a tu hogar. Sé que es una tontería, pero a mi me hace mucha ilusión.