El antes pueblo de pescadores de Saint-Tropez, hoy destino de lujo

 

Uno de los destinos considerados “de lujo” en Europa es sin duda la Cotê Azur (Costa Azul) francesa, popularmente llamado La Riviera.

Glamurosos hoteles de 5 estrellas desde cuyas ventanas vemos clubes náuticos en un entorno de modernidad y elegancia en ocasiones ostentoso, excesivo y descarado, La Riviera francesa parece un destino solo apto para los bolsillos más desahogados.

Niza, Montecarlo, el Principado de Mónaco y Cannes son quizá los destinos más buscados, su oferta hotelera se encuentra entre las mejores del mundo y su imagen plagada de rostros famosos y su presencia en multitud de películas resultan el mejor de los carteles publicitarios.

Pero también hay posibilidades de viajar a la Costa Azul sin necesidad de ser muchimillonario: toda la costa está plagada de pequeños pueblos preciosos que antaño lo fueron de pescadores. Aunque hoy han cambiado la barquita por un yate o una moto de agua, todavía se puede encontrar un resto de sabor entrañable para el visitante que prefiere el buen comer y beber, playas preciosas y un entorno natural absolutamente paradisíaco.

La historia del turismo en La Riviera empezó como destino de baños terapéuticos para lujosos visitantes ingleses que no podían disfrutar de sus aguas por la temperatura y durante los años 20 había un tren de lujo, el Train Blue que los transportaba desde Caláis a Niza, nunca mejor dicho, a todo tren.

Tanto lujo y glamour atrajo a numerosos artistas que buscaron en sus lienzos el azul que da nombre a la costa y, de paso, algún rico benefactor. Un ejemplo es Picasso, que tuvo como estudio una de las salas de Chateau Grimaldi, hoy Museo Picasso y una de las principales destinos culturales de Cap d’Antibes, quedando para siempre su nombre ligado al de la Costa Azul.

Brigitte Bardot hizo en 1956 su espectacular y cinematográfica salida de las aguas de Saint-Tropez, convirtiendo los bikinis y de paso estas costas en referentes de fama mundial. El pequeño pueblo pesquero fue en los años 60 testigo de los primeros top-less,  y como luego pasaría en Ibiza en los 80, en símbolo de desenfreno veraniego.

La famosa escena de Hitchcock con la Riviera al fondo

Pero la imagen que permanecerá en nuestra retina es indudablemente la de la bellísima Grace Kelly  viajando junto a Cary Grant en descapotable, en la película de Hitchcock “Atrapar a un ladrón”, conduciendo por la mítica Moyenne Corniche, la carretera que sobrevuela la costa y que sería el fatal escenario del trágico accidente en el que la reina, la que mejor encarnó todos los valores del espíritu de La Riviera, perdió la vida un 13 de septiembre de 1982.

Marga G.-Chas Ocaña