Comer en Estambul es una experiencia que no deber perderte, las variedades son muchas y vale la pena conocerlas todas. La cocina turca les brinda a los visitantes la posibilidad de conocer una gran variedad de platos, condimentados por diferentes especias, hierbas e ingredientes más exóticos. Muchos de los platos que se pueden ver en la actualidad tienen sus orígenes en el antiguo del imperio otomano de oriente y Occidente.

Un punto que debes tener en cuenta es que en Estambul son muy pocos los sitios en donde puedes comer comida rápida, únicamente podrás encontrarla en los conocidos como ‘doner kebap’, en estos lugares sirven carne de cordero o de pollo que se va cortando en tiras y se sirve en un pan especial acompañado de verduras y salsas.

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Otra opción bastante económica es la de los lokanta, sitios en donde preparan platos a la vista, aquí podrás elegir caldos, guisos o carnes.

En Estambul existen dos tipos de locales gastronómicos, los diurnos y los nocturnos. En los diurnos acuden personas que trabajan en las zonas cercanas, cierras por las tardes, en ellos no se sirven bebidas alcohólicas. Durante la noche se abren otros establecimientos.

Los locales nocturnos ofrecen platos más tradicionales con precios mayores. Un plato te puede salir un promedio de 30 euros. Un caso típico es el de la barbacoa que se prepara con carne de ternera, pollo o cordero.

Una de las bebidas más conocidas para acompañar los platos es el raki, una aguardiente clásica en Turquía que tiene un fuerte sabor que te recordará al anís.

En las proximidades del Gran Bazar encontramos un establecimiento llamado Lokanta, que es bastante recomendable, lo mismo que sucede con el Iskidal Cadessi, junto a la mezquita. Ambos sitios de calidad en los que se puede comer por menos de 10 euros por persona.

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