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Bélgica es uno de los países más ricos del mundo, culturalmente hablando, y entre todos los elementos de la construcción que podemos llegar a visitar en sus coloridas tierras, uno de los más interesantes es el denominado Museo Curtius, ubicado en la ciudad de Lieja, sitio que congrega a miles de turistas en cada momento del año, todos los cuales se encuentran ávidos de conocer en detalles su interior.

Uno de los primeros elementos que se deben tener en cuenta en torno a este edificio, es que el mismo fue construido por Jean De Corte, un multimillonario local, proveniente de la industria pesada de Lieja, quien ordenó su levantamiento entre los años 1600 y 1610, cuando ejercía como tesorero y abastecedor de los ejércitos del rey de España en Países Bajos, por lo que era una gran personalidad de la época.

Siguiendo justamente los preceptos de aquel momento, se decidió entonces que el palacio contara con un marcado estilo renacentista, de la misma forma que con el correr del tiempo, y el ingreso del idioma latino, el apellido de De Corte fue mutando a Curtius, y por eso en la actualidad el recinto es reconocido de esa forma, como una especie de homenaje a la persona más influyente en la industrialización de la ciudad en el siglo XVII.

Con el paso del tiempo, los historiadores consideran a día de hoy, que la casa Curtius es el ejemplo más representativo de la arquitectura del Renacimiento en la región de la Mosa, justamente donde se encuentra Lieja, aunque ahora el mismo funciona como un museo, uno de los más visitados, que en su interior contiene una impresionante cantidad de colecciones que hacen las delicias de todos los turistas.

De hecho, podemos encontrarnos dentro del recinto con colecciones relacionadas con la arqueología y artes decorativas, además de que en los últimos meses se ha concluido un proyecto, el cual permitirá a los visitantes, recorren un impresionante complejo de museos pequeños, internos, todos ellos divididos por intereses.

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