Si hay algún destino que podamos considerar exótico, son las Islas Seychelles. Consideradas como un paraíso tropical, las Seychelles conservan su belleza natural, con hermosas playas y un mar con excelentes condiciones para los amantes de los deportes acuáticos, especialmente el buceo. Su benigno clima tropical con temperaturas que, anualmente, oscilan entre los 25 y30 °C, es una garantía del disfrute de las playas con la única excepción de los lluviosos meses en los que sopla el monzón.

El archipiélago de la Seychelles está formado por más de 115 islas, pero sólo 33 de ellas están habitadas, las llamadas Islas Interiores. El resto son en su mayoría pequeños atolones coralinos. La isla de mayor tamaño es Mahe, en la que vive el 80% de la población y donde se encuentra Victoria, la capital, que posee las comunicaciones exteriores internacionales, puerto y aeropuerto, las vías de acceso para el turismo, principal fuente de ingresos de las Seychelles.

La etnia predominante es la seychellois de raíces africanas y francesas, pero también hay minorías chinas e indias. Son trilingües, toda la población habla inglés, francés y criollo seychelense. Su moneda es la rupia de Seychelles, siendo la nación más pequeña en el mundo que emite su propio dinero. Una anécdota: durante la ocupación inglesa, no había monedas en circulación lo que obligó a marcar piezas existentes de otras nacionalidades, como reales españoles o francos franceses.

En cuanto a su historia, los primeros en visitarlas fueron comerciantes árabes y portugueses al encontrarse en la antigua ruta de navegación hacia Asia, este detalle las hizo estar habitadas por piratas hasta que Francia se anexionó su territorio en 1756. Fueron motivo de disputa entre Francia y Gran Bretaña, hasta que en 1814, tras las guerras napoleónicas fueron ocupadas definitivamente por los ingleses. En 1976 consiguieron definitivamente su independencia dentro de la Mancomunidad de Naciones.

Una de las principales atracciones de Victoria es el Jardín Botánico, especialmente las tortugas gigantes, de varias especies autóctonas de estas islas, algunas de ellas en peligro crítico de extinción y objeto de un programa de cría en cautividad por la Asociación de Protección de la Naturaleza de las Seychelles.

Marga G.-Chas Ocaña