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Hay lugares en España, ciudades o pueblos que nos permiten escapar, no sólo ya de nuestra rutina para poner tierra de por medio con nuestra ciudad, sino que, además, nos ayudan a huir incluso de nuestra época para rememorar otros tiempos.

Almagro es uno de esos rincones tan especiales de la geografía española. La histórica capital del Campo de Calatrava exuda historia en cada piedra, teatro en cada uno de sus rincones, y buena gastronomía en su variada oferta de restauración.

¿Qué visitar en Almagro?

La localidad manchega es rica en arquitectura religiosa, desde la Iglesia de la Madre de Dios hasta el barroquismo del Convento del Santísimo Sacramento, pasando por la Ermita de San Juan Bautista. Sin embargo, si un monumento ha pasado el test del tiempo hasta nuestros días ése es, sin duda, el Corral de Comedias, declarado Monumento Histórico Artístico nacional en 1955. Este espacio todavía tiene una gran actividad teatral, especialmente en los días en que sirve como núcleo central del archiconocido Festival de Teatro Clásico de Almagro.

En Almagro también se puede visitar, siguiendo con el mundo de la escena, el Museo del Teatro, que recorre desde la tradición teatral clásica hasta nuestros días.

Wetland landscape Sunset.

Cosas que ver en las inmediaciones

Además de los emplazamientos antes mencionados, cerca de Almagro pueden visitarse parques naturales rebosantes de flora y fauna, tales como Las Tablas de Daimiel o las espectaculares Lagunas de Ruidera, ambos erigidos en verdaderas ‘mecas’ de visita obligatoria para los amantes del avistamiento de aves.

Asimismo, a poco más de 25 minutos de Almagro se puede disfrutar de una auténtica inmersión en el pasado templario y medieval de España. En Calatrava la Vieja, los restos arquitectónicos de Al-Ándalus, vestigios templarios y el recuerdo de la orden de Calatrava conviven como congelados en el tiempo.

Asimismo, no se puede dejar de visitar el castillo de Calatrava la Nueva, uno de los más espectaculares y mejor conservados de todo el patrimonio nacional.

Descansando cuerpo y mente

Después de una dura jornada de turismo por la localidad, la mejor opción es relajarse disfrutando de la contundente y variada gastronomía de la zona. Desde los duelos y quebrantos (una suerte de revuelto de huevo, chorizo y tocino) al clásico pisto manchego o sus gachas, migas y berenjenas.

En cuanto al alojamiento, una de las mejores opciones es dejarte guiar por el instinto y optar por los hoteles y apartamentos rurales de la zona, muchos de ellos emplazamientos históricos reconvertidos, con mucha tradición detrás, caso por ejemplo de Casa Resekas, hermoso edificio con un amplio patio y que aúna tradición y modernidad. 

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