marrakech

Marrakech fue fundada en el año 1062 por los almorávides, que iniciaban entonces un largo camino de esplendor. La ciudad ha sido, a lo largo de sus mil años de vida, un espacio complejo y exótico, cuyo corazón se encuentra en la plaza Jamaa el Fna. Este lugar, declarado por la UNESCO Patrimonio Oral de la Humanidad, es un mundo sorprendente en el que se mezclan los contadores de cuentos con la mujeres que pintan con henna y los vendedores de comida. También la medina es un espacio excepcional, en el que se pueden encontrar los objetos más variados en un ambiente que transporta directamente al mundillo de los mercados medievales.

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Lugares de interes para visitar:

Djemaa el-Fna: La principal atracción turística de Marrakech. Esta enorme plaza situada en la medina es un imprescindible lugar de tránsito donde confluyen los más variopintos personajes. Al caer el sol, florecen los puestos de comidas y surgen cuentacuentos, malabaristas, curanderos….

Ouarzazate: Esta pequeña ciudad es el lugar inidcado para iniciar el recorrido por territorio bereber. En la actualidad, la localidad cuenta con uno de los mayores estudios cinematográficos del mundo. Entre numerosos filmes que se han rodado allí destaca El Gladiador, Alejandro Magno y el reino de los cielos.

Valle del Draa: Al sudeste de Ouarzazate se encuentra este valle repleto de palmerales, aldeas de adobe y kasbahs. El Dra es uno de los ríos más largos de Marruecos, nace en el Alto Atlas y desemboca en el Atlántico en Cap Draa

Garganta del Todra: La magnífica garganta del Todra, cercana a la localidad de Tinerhir, es una inmensa falla en la meseta que separa el Alto Atlas del río Jebel Sarhro. El punto más estrecho entre embas paredes de la garganta es de 20 metros.

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  1. Recomiendo también visitar el Valle de Ourika, que se encuentra a unos 60 km al sur de Marrakech. Se encuentra dentro del parque nacional de Toubkal. Allí se puede degustar la gastronomía rural marroquí, montar en camello, parar en los pueblos para comprar platillos, alfombras, etc y disfrutar del verdor de su paisaje y de la arquitectura y colorido de los pueblos.