RESTAURANTE VERSAILLES

Tercera parte. Continuamos hablando de la Pequeña Habana, y sus lugares típicos.

8. Uno de los restaurantes más populares es El Pub, que ofrece platos típicos cubanos con atmósfera de festival y una respetable colección de recuerdos de Cuba colgando en las paredes. Durante el Viernes Cultural ofrece una revista musical con la música de Terry Martín y su saxofón. En Casa Panza, la comida española se combina con espectáculo estilo flamenco. Baile, canto y comedia se mezclan en un par de funciones que culminan alrededor de la medianoche. Encontrar una mesa disponible para disfrutar un mojito o un Cuba libre (“mentirita”, prefieren llamarlo aquí) no suele ser tarea fácil.

9. Dentro del menú ibérico también se destaca Casa Juancho, que ofrece auténticos platillos españoles en un ambiente más formal. Y si tras un viernes cultural el problema es de sed, la austera Frutería Los Pinareños sirve un delicioso guarapo (jugo de la caña dulce exprimida). Tiene sillas entre los mostradores de frutas, donde es posible sentarse a saborear un jugo fresco o una ensalada de frutas en medio de dulzones aromas tropicales.

10. Un poco retirado de esta área, aunque aún en la Calle Ocho, está el restaurante Versailles. No hay que dejarse confundir por el nombre. La leyenda dice que en la década del 70 abrió con menú francés, pero no fue muy exitoso; sin embargo era ideal para un comedero cubano. Hoy en día es el restaurante cubano por excelencia. Las razones de su éxito no son esencialmente culinarias: el lugar se convirtió en el escenario predilecto de los eventos sociales y políticos de los inmigrantes cubanos. En su ventana de café resuenan críticas anticastristas, se derrumban carreras de políticos locales y se crean grupos de presión. La verdad es que casi todos los últimos presidentes estadounidenses han pasado por sus mesas durante la campaña electoral.

La Calle Ocho es al tiempo el Hollywood de la farándula hispanoamericana, sede de encuentro cultural, eje político, vitrina artística y escenario de la que ha sido catalogada la fiesta callejera más grande del mundo. No en balde en su largo recorrido desde el corazón mismo del distrito financiero de Brickell, hasta fundirse en el insondable pantano de Everglades, la Calle Ocho otorga a Miami uno de los sabores más representativos entre las urbes norteamericanas.

Más información: Centro de Turismo de Miami