La ciudad francesa de Lyon tiene un nuevo símbolo para presentarse ante los turistas de todo el mundo, se trata del Musée des Confluences, un edificio mastodóntico construido en vidrio, acero y hormigón que tardó 10 años en concretarse y alrededor de 300 millones de euros. El nuevo símbolo que pasará a formar parte de las postales imperdibles de la famosa localidad francesa.

El nuevo museo abrió sus puertas en diciembre de 2014 en una de las zonas más bellas de la ciudad, justo en la confluencia entre los ríos Ródano y Saona. El nombre es muy apropiado ya que Musée des Confluences hace alusión a este encuentro entre los dos cursos fluviales.

Fuente:  Wikimedia
Fuente: Wikimedia

El museo del hombre

La misión del Musée des Confluences es narrar la historia del hombre. Es un museo donde sus creadores han intentado plasmar la respuesta a diferentes preguntas filosóficas, pero aún así sigue siendo accesible para todas las personas. Cada individuo se ha planteado, de una forma más o menos académica o formal, preguntas que están respondidas o al menos exploradas en el Musée des Confluences.

La sociedad, el hombre, la muerte, nuestra misión en la vida, son solamente algunas de las preguntas filosóficas que podremos explorar en las distintas muestras y obras que se van sucediendo a lo largo del edificio.

En el museo se pueden tocar los objetos, una forma de acercar a los visitantes con uno de los sentidos que muchas veces está vedado en los muesos tradicionales. Un ejemplo es el meteorito de la zona espacial que tiene más de 630 kilos de peso y uno puede posar sus manos y deleitarse sintiendo que está tocando una parte del universo.

El museo aborda la muerte de forma original, es una propuesta desafiante y atractiva, realmente rompedora para los cánones actuales. ¿Te animarías a visitar el Musée des Confluences?