El repertorio culinario de los pueblos playeros a lo largo de la extensa costa atlántica de Brasil es tan ecléctico y variado como la herencia cultural de ese país. Gran parte procede de las tres principales ascendencias de la nación: indios autóctonos, europeos y africanos. Como es lógico, los mariscos constituyen el ingrediente fundamental: se encuentran en las recetas nativas tradicionales, entre ellas, la popular moqueca de camaráo, un guiso de camarones que se prepara con leche de coco, aceite de palma y chiles (las variantes abundan dependiendo de la región).

Aparecen en los platos de influencia africana, como el acarajé de Bahía, una masa de chícharos frita que a menudo va acompañada con una guarnición de camarones, jitomates, especias y salsa; y son tan importantes culturalmente que están consignados en el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional de Brasil.

Además predominan en muchos platos influenciados por los colonizadores portugueses de Brasil, de manera muy destacada en el bacalhaud à portuguesa (bacalao a la portuguesa). Aunque en la actualidad el bacalao aparentemente se prepara de innumerables maneras, aún sigue sirviéndose mucho en su versión original: horneado entre capas de jitomate y papa.

Aparte de los mariscos, algunos de los mejores alimentos en la playa son las frutas tropicales como la guanábana, el cupuacu, el guaraná y el acaí, que se cultivan en granjas de la provincia. Se usan para dar sabor a helados, postres y bebidas; son perfectos para  saciar la sed en un caluroso día en la playa.