Bogotá ha reestrenado su planetario y orgullosamente lo muestra al mundo. Luego de la remodelación se han abierto terrazas con vistas panorámicas de la ciudad.

La historia del planetario comienza a finales de la década del 70, en ese momento no existía relación comercial entre Alemania del Este y Colombia, por esa razón el proyector con óptica Carl Zeiss se pagó con sacos de café. El artefacto fue adquirido en plena carrera espacial de los Estados Unidos y de Rusia.

Con el paso de los años fue volviéndose más antiguo y con diferentes problemas, por ejemplo, ya no se fabricaban las bombillas que empleaba y el único técnico que tenía la capacidad de repararlo está a punto de jubilarse, por esa razón fue necesario actualizarlo.

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El edificio fue reabierto al público en pleno centro, entre las Torres del Parque, la Plaza de Toros, el Parque de la Independencia y el Hotel Tequendama. Su edificio es moderno, con forma de espiral y gigantes ventanales. En sus orígenes este lugar había sido sede del Museo de Arte Moderno de Bogotá. Es un sitio muy reconocido en la ciudad, con domo que mide 23 metros de diámetro. Actualmente utiliza un sistema para la proyección que se denomina Power Dome, creado para la exhibición de Films de gran formato y una excelente tecnología nanoseam.

El nuevo Museo del Espacio ocupa una más de 500 metros cuadrados. Un sitio ideal para ser visitado en familia, los niños disfrutaran conociendo los astros y todas su curiosidades.

Desde su terraza se tiene una magnífica vista panorámica de la ciudad, se encuentra abierta de día y de noche para quienes quieran realizar una observación astronómica.

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