También conocido en algunos casos como “coliseo de Thysdrus”, por el nombre de la ciudad en la que se encuentra ubicado, es uno de los sitios culturales más importantes que podemos encontrarnos en el territorio tunecino, siendo sólo comparable con otros anfiteatros similares, como por ejemplo el Coliseo de Roma, el Anfiteatro de Capua y el Anfiteatro de Pozzuoli, los únicos tres en el mundo entero que tienen mayor tamaño.

Este espacio, que tiene unas medidas de casi 150 metros de largo, por 122 metros de ancho, con un óvalo interno en el que se producía la acción de los luchadores, de 64 metros por otros 40, contó en su momento con una capacidad de alrededor de 35.000 espectadores, siendo construido en el siglo III d.C. por el por el procónsul Gordiano, bajo el reinado del emperador Maximino el Tracio.

Hay que destacar que si bien la ciencia no ha podido determinarlo de modo fehaciente, probablemente este anfiteatro, al igual que los otros que hemos mencionado, y la mayoría de los que se encuentran conservados en el mundo actual, fuera utilizado para combates de gladiadores, carreras de carros y otros juegos de circo, que congregaban a las multitudes.

Uno de los elementos más curiosos de este recinto es que, ante la falta de piedras para construcciones, algunas de las suyas propias fueron retiradas para propiciar la construcción de la ciudad de El Djem, y según los expertos, se mantuvo prácticamente intacto hasta hace tres siglos, cuando comenzó a demolerse parte de la fachada exterior, aunque en líneas generales uno puede darse una clara idea de su imponencia de antaño.

Además, el anfiteatro fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1979, y de hecho, es tanta la trascendencia que tiene a nivel mundial, que muchas de las escenas de la clásica película de Hollywood, “Gladiador”, fueron filmadas en este sitio.