-

Antofagasta de la Sierra, la antesala al cielo de Argentina

Antofagasta de la Sierra

En los últimos años, la localidad de Antofagasta de la Sierra se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de los viajeros argentinos y europeos que llegan a Sudamérica, y aunque evidentemente está de moda, sus atractivos no tienen nada de pasajeros. No por nada, muchos de los habitantes locales la llaman “la antesala al cielo”.

El caso es que estamos hablando de la capital del departamento homónimo en la provincia de Catamarca, sobre la plena cordillera de los Andes, en la zona denominada Puna, donde se hallan muchos de los sitios más bellos de este país. Ubicada a más de 3.300 metros sobre el nivel del mar, Antofagasta de la Sierra es uno de esos pequeños poblados de ensueño, rodeado de montañas de más de 6.000 metros de altura.

Considerado además el principal oasis de la Puna catamarqueña, este pequeño pueblo viene creciendo muchísimo en cuanto a su apartado turístico en los últimos tiempos, siendo una de las principales visitas que llevan a cabo todos los viajeros que paran en la ciudad capital de la provincia, San Fernando del Valle de Catamarca, quienes suben los metros necesarios para encontrarse con su belleza en vivo y en directo.

Una de las curiosidades acerca de Antofagasta de la Sierra, es que estadísticas recientes de uno de los principales sitios turísticos locales, destacan que se trata del principal destino turístico para los 120.000 participantes de su encuesta, en lo que al año 2013 refiere. Hasta hace un par de años eso hubiera resultado completamente inesperado, y es por eso que no podemos dejar de destacar tan enorme crecimiento.

Entre los atractivos más interesantes que la localidad puede poner a nuestra disposición, resulta imposible dejar de lado algunos como sus hermosas lagunas que albergan flamencos rosados, llamas, vicuñas y ovejas, y a las que podemos acercarnos; además de sus volcanes, cerros con nieve, etc.

Lo último...

Artículo anteriorMuseos de juguetes
Artículo siguienteLa mística Zona del Silencio