A pesar de ser uno de los países más pequeños del mundo, Luxemburgo cuenta con una gran cantidad de elementos turísticos, tanto naturales, como histórico y culturales, que vienen valen la pena ser visitados. Entre todos ellos, y ya dentro de la capital, también llamada Luxemburgo, no podemos dejar de mencionar la clásica Catedral de Santa María, uno de los principales centros religiosos de Europa.

También denominada “Catedral de Nuestra Señora”, y en los idiomas locales francés “Cathédrale Notre-Dame”, y alemán “Kathedrale unserer lieben Frau”, este recinto llama la atención sobre todo de los especialistas en construcciones arquitectónicas, ya que se trata de uno de los mejores ejemplos de templos góticos que podemos encontrar en todo el continente, y además uno de los mejor conservados. Incluso posee algunos toques renacentistas que la hacen ser considerada única en su especie.

Más allá de eso, esta catedral católica luxemburguesa funciona también como la sede de la Arquidiócesis de Luxemburgo, función que comenzó a desarrollar mucho tiempo después de establecerse sus primeros cimientos, allá por el año 1613, ya que en ese momento había sido diseñada, y en principio construida, para ser utilizada por los jesuitas.

Hay que destacar, de igual modo, que ya a finales del siglo XVIII, llegó a este recinto una histórica imagen milagrosa de Maria Consolatrix Afflictorum, es decir, “María, consuelo de los afligidos”, y desde entonces la misma se ha convertido en la patrona tanto de la ciudad como de todo el ducado de Luxemburgo, siendo intensamente venerada por los fieles.

En 1870, esta iglesia fue elevada al rango de Catedral, por el entonces Papa Pío IX, siendo consagrada algunos años antes. Pero no fue hasta el año 1938, luego de reformas que duraron tres temporadas, que el establecimiento religioso no tuvo su actual aspecto, el mismo que observan los miles de turistas que se acercan cada año a Luxemburgo.