Chile y sus lugares Patrimonio de la Humanidad (Parte II)

Continuamos contándote algunos datos sobre los  sitios patrimoniales de Chile más curiosos. Hoy le ha tocado el turno a Sewell, un indiscutido paisaje cultural, y la magnifica isla de Chiloé.

Pueblo de Sewell

Sewell debe ser uno de los atractivos más pintorescos y fantásticos de Chile, pues se trata de un poblado levantado en la ladera de la montaña, a más de2100 metrosde altura, como base de un establecimiento minero que explotaba el cobre, determinado la formación de toda una comunidad en plena montaña, con un urbanismo y costumbres muy particulares, y dejando hasta nuestros días pintorescas construcciones de madera y colores claros y alegres, como es el caso del Gran Hospital,la PlazaMorganola IglesiaProtestante.

El paisaje conformado realmente nos hace acordar a aquellas películas en que algún misterio se desarrolla en pequeñas y particulares comunidades, para lo cual Sewell constituye un escenario perfecto.

Chile y sus lugares Patrimonio de la Humanidad (Parte II)

Chiloé

Por su parte, Chiloé también es un destino muy llamativo dentro de la oferta turística de Chile, especialmente por su particular cultura desarrollada muy a tono con la naturaleza, por lo que hoy podemos apreciar pintorescas construcciones de madera que armonizan a la perfección con el entorno. Así mismo, las coloridas casas edificadas sobre palafitos al borde del agua constituyen una postal que no puede dejar de apreciarse si se visita esta isla situada en la Región de los Lagos, así como tampoco dejar de disfrutar de algún plato de la famosa cocina chilota, donde el pescado puede disfrutarse de las más diversas formas.

Pero además de la cultura local, entre la cual también puede descubrirse las antiguas tradiciones indígenas, la isla de Chiloé ofrece principalmente un marco natural ideal para el relax y la relajación, por lo que resulta un destino ideal para unas vacaciones de descanso, donde despejar la mente, practicar un poco de ejercicio a través de sus frondosos bosques, o disfrutar de la apacibilidad de su gente.