Sin dudas, Christiania es una de las zonas más emblemáticas de Copenhague. Sus 34 hectáreas en el barrio de Christianshavn (Puerto de Christian) la convierten en la ciudad libre más grande de Europa.

Hacia finales de los años sesenta, un grupo de personas soñaron una comunidad en la cual pudiesen pensar colectivamente, lejos de las leyes de la metrópolis moderna. Actualmente, Christiania cuenta con 850 residentes que se autogobiernan.

El barrio se organiza en torno a Pusher Street. La venta de hachís pareciera ser el negocio más rentable. Consecuentemente, los bares aledaneos se encuentran poblados. También encontrarás tiendas de artesanías y centros culturales.

Los residentes construyen sus propias viviendas y reciclan su basura. Es evidente que el enclave de Christiania genera cierto resentimiento social ligado a su status, ya que es una zona libre de impuestos y con un alto índice de violencia ligado a las drogas.

Según el clásico documental de Nils Vest, los christianitas consiguieron erradicar la venta de drogas duras en el barrio. Sin embargo, es común encontrar jóvenes inyectándose heroína en los parques.

Una visita por Christiania te dejará con varios interrogantes. Uno de los sitios más agridulces que he conocido.

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