Quidam es el nombre del nuevo espectáculo del Cirque du Soleil, que seguramente conquistará al público de Málaga en junio próximo.

Quindam es un “transeúnte anónimo” un “caminante desconocido” según traducción del latín. De eso se trata la obra, del presente anónimo que transitamos, un tema que sólo el circo puede llevar adelante con esperanza…


Un ser entre la multitud, un caminante que se mezcla en la ciudad con muchos otros sin ser del todo visto, el anonimato de las grandes ciudades contemplado y presentado con la magia del circo, de este impresionante circo, que vuelve la blanca cara del anonimato en un rostro de esperanza, sueños, fantasís, emotividad y arte.

Quidam, se presentará en Málaga el próximo 5 de junio con este particular espectáculo «que llega y toca al espectador de una manera especial», según el director de la compañía en Europa, Shawn Kent.

El circo canadiense, con casi un 24 años de trayectoria en sus espaldas (se fundó en 1984 en Québec), regresa a Málaga tras el éxito de ‘Dralion’ hace ya dos años.

Quidam, que viene de gira desde el año 2000, se despide de los escenarios europeos presentándose en varias ciudades, primero Lisboa, luego Málaga y después Barcelona, Bruselas y Londres. «Supone situar a Málaga definitivamente en el circuito del Circo del Sol a nivel internacional, con la proyección que eso supone», afirmó ayer el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre.

La presentación tendrá lugar en el recinto ferial de Cortijo de Torres. Y allí permanecerá hasta el 13 de julio con una sorpresa: no vienen con la gran carpa blanca que los malagueños recuerdan sino con la original de colores vivos en azul y amarillo.

Más de 130 personas integran el circo (medio centenar de artistas, fisioterapeutas, técnicos, cocineros, profesores…), los acróbatas cambian 250 trajes y utilizan 30 sombreros, el escenario mide 324 metros cuadrados y pesa más de 21 toneladas, encienden más de 250 luces y 40 altavoces. Son necesarios 5 días para realizar el montaje.

El espectador entra al mundo de ‘Quidam’ de la mano de Zoe, una niña triste y desencantada que, de pronto, como Alicia en el país de las maravillas pasa a un mundo de fantasía, donde encuentra gigantes sin cabeza, acróbatas, contorsionistas y payasos.

El espectáculo está formado por diez números (aros aéreos, contorsión aérea en tela, combas, diábolos, estatuas, rueda alemana, trapecio de cuerda…) que, como es habitual, no deja de sorprender, tanto por su lograda técnica como por el encanto y la gracia con que el talentoso circo suele presentarsenos.

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