La ciudad de Kioto es una de las más bellas de Japón, pero muchas veces queda opacada por otros destinos como Osaka o Tokio. Pese a que las carreteras de Japón no están diseñadas para circular en bicicleta, el paisaje y diseño urbano de Kioto la convierten en un destino excelente para los ciclistas. Si estás pensando en conocer Japón de una forma diferente, viajando y recorriendo con tu bicicleta, entonces Kioto es un excelente punto de partida para dejarte deslumbrar por sus templos y escenarios naturales.

Donde los ideales occidentales conjugan la belleza en lo luminoso, los japoneses hacen lo contrario, rescatando la melancolía y las penumbras como una forma de reflejar la belleza del mundo y del interior de las personas. Kioto es un fiel reflejo de esta.

Fuente:  Casey Yee
Fuente: Casey Yee

Conocer Kioto, la ciudad de los templos

Ya sea en bicicleta o a pie, caminar por las calles y conocer Kioto es conocer un destino repleto de templos y zonas apacibles. Lejos en el tiempo quedaron las batallas del Bakumatsu, hoy se puede recorrer la magia de la antigua capital utilizando los centros de Kyoto Cycling Tour donde se alquilan bicicletas y se pueden entregar en cualquiera de las 5 sedes alrededor de la ciudad.

Una de las rutas más utilizadas es la que une el pabellón dorado (Kinkaku-Ji) y la Montaña de las Tormentas (Arashiyama), al noroeste. El pabellón dorado forma parte del templo Rokuonji, uno de los más bellos y reconocidos de la ciudad. Su construcción parece frágil, pero es una construcción sólida de 3 pisos, con techos recubiertos de pan de oro.

Arashiyama es el destino final de nuestra ruta, uno de los parajes más encantadores y silenciosos de la ciudad. Pese a que miles de turistas lo recorren cada año, es una zona donde se respira la paz y la conexión espiritual entre los japoneses y su tierra.