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Pero si lo que queremos es diversión, nada mejor que vivir dos de las celebraciones más conocidas de Cataluña: la Patum de Berga y la Fiafaia de Bagà y Sant Julià de Cerdanyola. La Patum tiene lugar por Corpus y es la fiesta con la que muy a menudo se identifica la ciudad de Berga y la comarca. Esta fiesta, cuyo origen se remonta a la baja Edad Media, ha sido declarada Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. El ritual que cada año se ejecuta en la pequeña plaza de San Pedro convierte Berga en un nudo estricto y enloquecido de hombres, fuego, música y danza. La Fiafaia tiene lugar el 24 de diciembre y es una fiesta ancestral que proviene del culto al sol de las antiguas religiones de base agraria. Este culto giraba todo en torno a los solsticios, los días más largo y más corto del año solar. La Iglesia, al expandirse, integró las fiestas solsticiales: el solsticio de verano se convirtió en la fiesta de San Juan, y el de invierno, en la Navidad.

El arte pictórico también tiene cabida en el Berguedà. En Gósol podemos visitar la sala que recoge las litografías de los cuadros pintados por Picasso durante su estancia en el pueblo el verano de 1906. Aquí, el pintor transformó su estilo, cambió de paleta, de trazo y de ritmo compositivo. En Cercs podemos admirar ejemplos excepcionales de pintura prerrománica, en la iglesia de Sant Quirze de Pedret, de la cual se tienen noticias desde el año 983. El pueblo también destaca por el Museo de las Minas, situado en la colonia minera de Sant Corneli, que recuerda y relata el pasado de la minería en el Berguedà y su papel esencial en la historia de la comarca.

Finalmente, una excursión imprescindible en el Berguedà es la ascensión al macizo del Pedraforca (2.497 m), dentro del Parque Natural del Cadí-Moixeró. Pero si queremos tener buenas vistas y hacer una excursión más relajada, podemos subir al Santuario de Queralt y disfrutar de las vistas desde el mirador, conocido como el “balcón de Cataluña”, desde donde todo parece cercano, al alcance de la mirada.

Fuente: el bergueda