Considerada la capital arqueológica de Chile, San Pedro de Atacama fue el principal centro de la cultura atacameña con una fortaleza defensiva. Colgado del trópico de Capricornio,  yace el Desierto de Atacama, el más árido y seco del mundo. Situado en el norte de Chile. Allí, hasta el clima es especial: en las noches la temperatura puede bajar hasta 0°C, mientras que durante el día se puede situar entre los 25°C y los 30°C. Y por más que lo intenten, verano e invierno nunca logran diferenciarse bien.

Ubicado a 1.600 km al norte de Santiago y a casi 100 km de Calama, no se trata de un desierto común. Sus cielos puros y transparentes invitan a una observación astronómica privilegiada, y su caprichoso relieve contempla valles, quebradas, salares interminables, cascadas termales de agua turquesa, cañadones, dunas, lomas y montañas erizadas. En sus 1.255 km de extensión esconde misterios de una naturaleza generosa.

Reserva Nacional Los Flamencos, con 73.986 ha, dueña de una diversidad tan grande que pone en duda la condición desértica de su entorno. Los flamencos la hicieron su refugio y un sinfín de aves migratorias la visitan. Creada en 1990, se divide en siete sectores localizados dentro de la comuna de San Pedro de Atacama, que se pueden recorrer caminando o a caballo: el Salar de Tara; el Salar de Aguas Calientes; el Salar de Pujsa; las lagunas Miscanti y Miñiques; el sector Soncor y laguna Aguas de Que-lana, que pertenecen al salar de Atacama; el Valle de la Luna y el sector Tambillo. En cada uno de ellos las condiciones climáticas son particulares, y de paseo por sus caminos es posible cruzarse con vicuñas, zorros culpen y gris, vizcachas, chinchillas, halcones, pequenes, gaviotas andinas, ñandúes, cóndores y flamencos de James.