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Si vas a visitar Viena, reserva una tarde para pasear por los jardines del Palacio de Belvedere. Puedes ‘ir a ciegas’ o ir abriendo boca con este post en el que te contamos su historia, sus jardines y algunos datos prácticos para su visita. ¡Tú eliges!

A pesar de que lo conocemos como palacio de Belvedere, en realidad deberíamos decir palacios de Belvedere (en plural) ya que son dos: el palacio de Belvedere de arriba y el palacio Belverede de abajo. Además, a este conjunto artístico se une otro palacio llamado Palacio Schwarzenberg, que en la actualidad, por cierto, se ha transformado en hotel. Comenzamos nuestro paseo por este idílico espacio palaciego. ¿Te vienes?

Conoce el palacio de Belverede

El palacio fue construido como obsequio, tras la derrota de los turcos, al Príncipe Eugenio de Saboya entre 1714 y 1723. ¿El culpable de esta auténtica maravilla? el arquitecto austriaco Johann Lukas von Hildebrandt.

Alto Belverede

Comenzamos nuestro paseo por el punto más alto del jardín. En él encontramos el Alto Belvedere, edificio principal de este conjunto arquitectónico. Es el más grande y el que cuenta con la fachada más elaborada. En resumidas cuentas, es el edificio más famoso, el que sale en casi todas las fotografías, postales y películas.

Si tienes tiempo y adoras visitar palacios, adelante, pero casi todos los turistas aseguran que el interior del palacio de Belvedere decepciona un poco… La entrada solo incluye visita a la capilla, el hall de la entrada y el salón de mármol. El resto de estancias se dedican a albergar colecciones de pintura de la Galería Austríaca.

En un principio no suena muy ‘atractiva’ la idea de entrar en el palacio pero, si sois amantes del famoso pintor austriaco Gustav Klimt, seguro que cambiáis de idea cuando os diga que en la segunda planta encontraréis el famoso (y maravilloso) cuadro de El beso. Y es que, este palacio alberga la mayor colección de obras de Gusav Klimt, y algunas de las obras más importantes de Egon Schiele y Oskar Kokoschka, entre otros.

palacio de Belvedere
Fuente: Pixabay Scapin

Bajo Belvedere

Seguimos con el bajo Belvedere que, por su pequeño tamaño y su fachada mucho menos adornada y espectacular, suele ser menos icónico entre los visitantes. En él se encuentran exposiciones de arte barroco austriaco y obras de la Edad de Oro de Viena. Algunas de las salas que no te puedes perder (si optas por entrar a visitarlo) son la sala de los Grotescos, la Galería de Mármol y el salón de los Espejos.

La Orangery

Si durante el pase encontráis un elegante edificio como el de la fotografía, no penséis que es otro palacio. Se trata de un antiguo invernadero que en la actualidad alberga diferentes exposiciones temporales.

palacio de Belvedere
Fuente: Wikipedia MrPanyGoff

Los jardines del palacio de Belvedere

Lo más bonito de todo este paseo es, sin duda, el trayecto a través del jardín. Los palacios no son de los mejores de Viena, por lo que, si no contáis con mucho tiempo en la ciudad, os recomendamos aprovechéis las vistas y paseéis por los jardines a través de sus escalinatas, fuentes, caminos y estatuas.

Datos prácticos para visitar el palacio de Belvedere

¿Cómo ir? Para ir a los palacios tienes que coger el Metro de Viena y bajarte en la parada Südtiroler Platz de la línea 1 o en Karlsplatz al final de la línea 2.

¿Cuánto cuesta? La entrada principal se encuentra en la calle Prinz Eugen y para entrar deberéis pagar 19 euros si sois adultos (incluye los dos palacios y la Orangerie) y 16 euros y medio si sois estudiantes y menores de 26. Los menores de 18 años… ¡entrada gratuita!

¿Cuándo ir? Los palacios están abiertos todos los días de 10 a seis de la tarde (los miércoles hasta las 9 de la noche) y los establos de 10 a 12 horas.

Podéis encontrar más información del palacio de Belvedere y comprar tickets para su visita en la web belvedere.at/en. Y para terminar con un toque dulce, aquí os dejamos las mejores chocolaterías de Viena. ¡Cualquiera se resiste…!

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