Sin duda que Acapulco es el destino de playa por excelencia. En Acapulco se reinventa constantemente para ofrecer al visitante nuevas alternativas. Prueba de ello es el jardín Botánico, inaugurado en el 2004 y que forma parte de los esfuerzos que el puerto está haciendo para proteger su biodiversidad. El jardín es un santuario natural que reúne una muestra de la flora y la fauna más representativa de la zona en una superficie de seis hectáreas de selva tropical.
 
Se trata de un paraíso que debe recorrerse con los sentidos abiertos: un sendero empedrado nos lleva por un camino tupido de plantas, flores y árboles gigantescos entre los que asoman iguanas, inofensivas serpientes, una gran variedad de insectos y coloridas aves  de todos los tamaños que llenan cada rincón con su música particular, y su belleza.

Para recorrer la bahía también hay novedades. Antes, las alternativas se limitaban al Yate Fiesta o al barco de piratas para un paseo más familiar. Ahora hay medios más intrépidos, como Ocean Riders: una lancha con doble motor fuera de borda que navega a casi 120 kilómetros por hora. No sólo resulta emocionante la velocidad, sino la posibilidad de llegar a lugares casi inaccesibles. Las lanchas tienen capacidad para diez personas y son una atracción segura, incluso para niños.