Uno de los principales monumentos que podemos encontrarnos en Bélgica, y que es conocido en todo el mundo más allá de que no todos sepan donde se encuentra, es el denominado “Manneken Pis”, una figura hecha totalmente en bronce, de unos cincuenta centímetros, que se encuentra situada en el centro histórico de Bruselas, y que se ha convertido en uno de los símbolos del país, tanto a nivel local, como en el resto del mundo.

En concreto, y por muy tonto que pueda parecer, la estatura representa a un niño pequeño desnudo orinando dentro del cuenco de la fuente, de forma tal que se considera esa imagen, con el color clásico del cobre, como uno de los elementos más representativos de Bruselas, junto a otros como el Atomium y la Grand Place, que se llevan los elogios de buena parte de los turistas que se acercan al lugar.

Hay que destacar de la misma forma, que si bien existía una estatua semejante hace varios siglos, la misma sería reemplazada a comienzos del siglo XVI, por una estatuilla de bronce hecha por el escultor barroco francés Jérôme Duquesnoy. Cuando décadas más tarde se produjo un fuerte bombardeo del ejército francés en la zona, y los habitantes locales se encomendaron a la tarea de ocuparse de que nada le pase a la estatua.

Incluso, en sus pies puede leerse un lema muy interesante, que dice “In petra exaltavit me, et nunc exaltavi caput meum super inimicos meos”, frase que en el castellano podría leerse como “El Señor me levantó sobre una roca, y ahora elevo mi cabeza sobre mis enemigos”, por lo que algunos consideran que a pesar de su aparente inocencia, se trata de un símbolo más militar que social, aunque por aquellas épocas era imposible concebir una cosa sin la otra.

Además, es común que de acuerdo a diferentes celebraciones que se producen en la ciudad, en el país, y hasta en el mundo entero, la estatua del niño sea disfrazada de diferentes formas. En general, cuando ello sucede, se dispone de una banda de música que acompaña el momento mientras el pequeño es vestido.