Egipto tiene numerosos escenarios naturales que con el paso del tiempo se convierten en auténticas joyas del turismo mundial. El oasis de Bahariya va camino a convertirse en una de sus atracciones imperdibles, al igual que las Pirámides y la ciudad de El Cairo. Se trata del oasis más grande en el norte del país, situado en el desierto occidental.

A 420 kilómetros de El Cairo, el oasis se extiende por 2000 kilómetros cuadrados. Al referirse a él los ciudadanos y operadores de turismo hablan de un remanso de paz y tranquilidad. Es un escenario natural diferente de bosque a cielo abierto en medio de una zona rodeada por montañas de cuarzo negro.

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Ruinas y naturaleza

Además de ser un encantador paisaje natural, el oasis de Bahariya cuenta con algunas atracciones culturales, ruinas y templos. Los registros indican que la zona estuvo habitada incluso en tiempos anteriores a la era dinástica de Egipto. Luego se convirtió en uno de los centros agrícolas y durante el Imperio Medio el vino de Bahariya era una de las bebidas predilectas en los festejos del faraón.

La lucha entre griegos y romanos por su control terminó llevando al oasis a su caída. Una de las ruinas más importantes es la del templo de Alejandro Magno, una visita increíble para cualquiera que quiera aprender un poco más acerca de este gran emperador.

También hay tumbas ptolomeicas e iglesias antiguas, incluso las momias doradas que son uno de los grandes tesoros del Museo Bawati (El Museo de las Momias de Oro). Las momias son de origen greco-romano y fueron halladas en el oasis en 1996. La mayoría están hermosamente decoradas, recubiertas con capas de oro, joyas y máscaras. Algunas fueron halladas en sarcófagos de cerámica y otras solamente envueltas en lino.

Otra atracción cerca del oasis son las montañas Bahariya desde donde se pueden obtener excelentes panorámicas del oasis y sus dunas.