Es difícil acostumbrar el reloj interno a los cambios bruscos que acompañan los largos viajes en avión. Sin embargo, te ofrecemos algunos consejos útiles (¡y naturales!) para que puedas decirle adiós al jet lag:

Ajusta tu reloj al horario del destino antes de despegar. De esta forma, podrás acostumbrarte fácilmente a las horas en que deberías comer y dormir antes de llegar.

Toma un vaso de agua cada hora. Esa cantidad reemplaza el agua que pierde tu cuerpo con el cambio de altura y presión. Aunque suene trabajoso, evitarás llegar mareado y sin energía, además de que te obligará a caminar varias veces al baño, activando la circulación y estirando las piernas.

– Un vaso de vino = un vaso de agua. En las condiciones de un vuelo, una copa de vino tiene el efecto de dos copas y media en tierra. Por eso, mantente hidratado.

– ¡No te duermas al llegar! Si llegas durante el día, permanece despierto hasta la noche y disfruta de actividades al aire libre. El contacto con el sol te ayudará a ajustar tu reloj interno a las nuevas condiciones.

– Baño reparador. Entrada la noche, relájate tomando un baño caliente. El cuerpo estará mejor predispuesto para el descanso. Lo agradecerás al día siguiente, mientras disfrutes tu desayuno sin malestares físicos.

Y ahora, ¡a disfrutar!