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La ciudad italiana de Ravenna posee uno de los secretos mejor guardados de toda Emilia Romagna. Y es que esta capital central alberga los más bellos mosaicos bizantinos.

Ravenna adquiere protagonismo con el emperador Augusto (siglo I a. C.), quien construye un puerto y una base naval en la cercana Classe. En 402, la ciudad pasa a ser la capital del Imperio de occidente, prominencia que conservó con los ostrogodos y el Imperio Bizantino (siglos V y VI).

La ciudad se convierte al cristianismo en el siglo II, dejando sin embargo un tesoro paleocristiano: mosaicos que datan de tiempos romanos y bizantinos.

Para conocer más sobre esta Italia de los contrastes, de diseños romanos y motivos bizantinos, proponemos el siguiente itinerario:

BASILICA DI SAN VITALE

Los mosaicos de ábside (526-547) muestran a Cristo, San Vitale, don ángeles y el obispo Ecclesius, que comenzó la iglesia.

MAUSOLEO DI GALLA PLACIDIA

Se puede encontrar el mosaico de “El buen pastor”. Se sospecha que este mausoleo nunca albergó los restos de Placidia, esposa de un emperador bárbaro.

BATTISTERO NEONIANO

El “Bautismo de Jesús” data del siglo V y es el monumento más antiguo de Ravenna.

TOMBA DI DANTE

Las andanzas de Dante por Italia tras su exilio de Florencia lo llevaron a Ravenna, donde murió en 1321.

BATTISTERO DEGLI ARIANI

La cúpula de este baptisterio (finales del siglo V) tiene un mosaico con los apóstoles rodeando una reproducción del Bautismo de Jesús.

SANT’APOLLINARE NUOVO

La iglesia (siglo VI) debe su nombre al primer obispo de Ravenna y está dominada por dos hileras de mosaicos de procesiones de mártires y vírgenes con presentes para Cristo y la Virgen.

Para visitar los monumentos, deben adquirir un billete de € 8,50  (general) o € 7,50 (niños y ancianos) en la entrada de cualquiera de las iglesias, con el que recibirán un pequeño mapa que los ayudará a orientarse.

CONSEJO: caminar por la ciudad, una mezcla de viejas callejuelas, tiendas elegantes y plazas tranquilas.

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