Si hablamos de París, y pensamos específicamente en el turismo religioso, es indudable que la mayoría de las personas llevarán su mente directamente a la imagen de la Catedral de Notre Dame. Sin embargo, en esta ocasión queremos salirnos del circuito más tradicional, para hablar de la Basílica del Sagrado Corazón de Montmartre, una de las tantas que pertenecen, en todo el mundo, al Sagrado Corazón de Jesús.

Lo primero que se debe saber acerca de este espacio religioso, uno de los más trascendentes de la historia no sólo parisina, sino también francesa, es que se trata de una Basílica planificada en el año 1873, con motivo de realizar una especie de homenaje a la impresionante cantidad de hombres nacionales que habían perdido la vida con motivo de la Guerra franco-prusiana.

Una vez decidida la obra, se realizó una licitación para saber quien sería el arquitecto encargado de la misma, y el ganador de ésta fue Paul Abadie, aunque las obras se estiraron más tiempo del que se pensaba, hasta 1914, cuando el comienzo de la Primera Guerra Mundial puso en jaque la economía francesa, y el sitio no fue consagrado hasta 1919; siendo importante resaltar que fue levantada por dinero del pueblo francés, exclusivamente.

En la actualidad, y más allá de las polémicas que levantó la construcción de este sitio, se trata de uno de los espacios culturales más visitados de París, por cuestiones como su arquitectura, de la que destaca el hecho de que posee forma de cruz griega, adornada con cuatro cúpulas y un espectacular domo central, de 80 metros de altura en sus puntos más elevados, que la hacen realmente imponente desde su interior.

De hecho, en cuanto a su arquitectura, se trata de una Basílica que casi no cuenta con otras construcciones paralelas en el resto del mundo, ya que contempla una mezcla de los estilos romano y bizantino.