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Uno de los principales puntos turísticos que Croacia en general, y su capital Zagreb en particular pueden ofrecer a los viajeros que allí pasan rumbo al Adriático, tiene que ver con la famosa Catedral de Zagreb, que se encuentra ubicada, para ser más precisos, en el barrio del Kaptol, y es famosa en todo el mundo haber sido dedicada a la Ascensión de la Virgen y a San Esteban y San Ladislao, destacando a distancia por sus magnánimas torres.

En cuanto a la historia de este recinto, se debe decir que la misma comienza cuando, a principios del siglo XIII, el rey Ladislao fundaba la Arquidiócesis de Zagreb. Fue en ese mismo momento que el monarca decidió el levantamiento de una capilla, sólo conformada por una austera nave, que con el correr del tiempo se fue ampliando cada vez más, hasta generar la inmensa Catedral que se puede observar en estos días.

Sin embargo, el transcurrir del tiempo no fue sencillo para este edificio, que en el año 1242 se vio incendiado completamente, mediante el ataque de los toscos al actual territorio croata. Su restauración se produciría casi un siglo más tarde, cuando el obispo Timoteo construyó la nave central nuevamente, además de agregar otras dos capillas a sus lados, y la sacristía.

Algunos años más tarde, su sucesor en el cargo, el obispo Esteban III continuó levantando otras construcciones aledañas a la principal, de modo que la Catedral de Zagreb terminó por tener buena parte de las vistas que permite hoy en día. Pero, como si de un designio divino se tratara paradójicamente, el lugar se volvió a incendiar a finales del siglo XIV.

Pero por suerte la idea y el espíritu de la Catedral siguieron vivos, de modo que en el siglo XIX, cientos de años más tarde, el entonces obispo de la ciudad, J. Mihanović contrató al arquitecto F. Schmidt para renovar el edificio que había dejado de usarse. Fue recién entonces cuando adquirió la mayor parte de sus elementos actuales, que los viajeros pueden recorrer sin problemas, tanto en el interior como exterior del mismo.