La Plaza del Duomo está en el corazón de la ciudad italiana de Milán y es uno de los puntos de interés que no debemos dejar de visitar en caso de elegir la ciudad como destino para nuestras vacaciones. La plaza cuenta con una catedral requirió de cinco siglos para concretarse tal y como la vemos hoy, uno de los emblemas indiscutidos de Milán.

La Catedral de Milán es la segunda mayor catedral del mundo, superada tan solo por la de Sevilla. En su construcción se pueden apreciar detalles del estilo gótico francés y el estilo renacentista, dos de los paradigmas arquitectónicos de mayor fuerza durante los más de 500 años que duró su construcción.

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La historia de la Catedral

En donde hoy se erige la catedral se encontraba la Basílica de San Ambrosio. Esta basílica había sido construida en el siglo V y no hubo mayores cambios a sus alrededores hasta que un incendio en 1705 la daño de forma considerable.

Fue el duque de Milán Gian Galeazzo Visconti quién propuso la iniciativa de erigir una catedral y así comenzó un proceso que duró casi cinco siglos. Para hacerse una idea de la magnitud de la obra, el cuerpo principal recién quedó terminado en el siglo XIX, y la mayor parte de los detalles se fueron rematando a lo largo del siglo XX. Aún hoy quedan algunas estatuas sin terminar, pero la mayor parte de la catedral ya está terminada.

Por el diseño de calles de la ciudad de Milán, para llegar solamente tenemos que seguir hacia el centro. Estamos ante una ciudad que expande sus calles de forma radial partiendo desde la Plaza del Duomo como centro así que no podemos perdernos de esta majestuosa construcción.

Con el transporte público también podemos hacer visitas siguiendo las líneas 1 y 3 del metro o las líneas 2, 3 y 14 del tranvía. ¿Te gustaría conocer la majestuosidad de la Catedral de Milán?