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gruta azul

En la Isla de Capri, pintado de un turquesa imposible, el mar atrae inevitablemente. Las playas invitan a reposar entre las rocas y entregarse a Febo. Aquí y allá, las grutas escondidas se suceden, y dan un discrero cobijo al relax, mientras que los que quieren mirar yser vistos, se congregan en Marina Picoola. Capri es pródiga en rincones de ensueño, pero la Grotta Azzurra es la estrella.

Se trata de una cavidad de unos 60 metros de largo a la que se ingresa en bote a remo por una pequeña abertura muy c€erca del nivel del mar, por lo cual, esta excursión sólo se puede hacer con condiciones climáticas óptimas. Entrar a ella es todo un rito que precisa su tiempo de espera, debido a que los bores van ingresando en pequeñas tandas, esperando la ondulación perfecta que los empuje suavemente a su interior.

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Adentro, su nombre queda en evidencia: por un fenómeno de la luz, el azul se torna tan puro y profundo que da la sensación de estar navegando en el cielo. El efecto es sencillamente fantástico. Años atrás no faltaba quienes le temían  a, esta maravillosa gruta, sospechando que su interior estaba habitado por neridas y sirenas que encantarían al que se atreviera a ingresar.

Es imperdible recorrer en barcos los recodos de sus bahías y caletas, ya que muchos de los sitios más bellos se ven desde el agua. Además, en dos horas se puede rodear navegando toda la isla. Sin duda, Capri se despliega como un destino que nos brinda alegría, da un aire de despreocupación, que responde al placer y a la buena vida.

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