Si eres un amante del mar, del buen ron y del cricket, tu destino es Barbados. Una isla que es más que una simple parada de un crucero por el Caribe. Por su tamaño es una de las islas más desarroladas de las Antillas Menores y ofrece una amplia diversidad para el viajero ya que, dada su ubicación, en la Bahía de Carlisle, es el centro financiero de las West Indies.

Sin importar tu presupuesto, es fácil encontrar una opción adecuada. Además de ser muy limpia y bilingüe (la mayoría de los habitantes habla inglés y francés) es cálida y divertida. En cada rincón está presente su pasado inglés, su tradición criolla y sus árboles de caoba; el nombre de la isla está inspirado en las raíces voladoras de estos árboles, a las que llamaban “barbas”.

Si bien todas la playas son hermosas, hay más cosas que visitar como la casa antigua de la plantación Sunbury, ubicada al este de Barbados, cerca de la ciudad de Six Cross Roads. Fue construída en 1660 por los primeros colonos, hoy es un museo del mobiliario de la época, además se exhiben instrumentos de optometría y una colección de cámaras fotográficas del siglo XIX.

También hay que visitar la Reserva de Vida Salvaje. Podrás observar tortugas, liebres, pelícanos, iguanas. No te pierdas su acuario de peces tropicales, la serpiente pitón, los monos verdes de Barbados, ni darse una vuelta por el Jardín Botánico de Andrómeda, su orquidiario te sorprenderá.

La Iglesia de Saint John, del siglo XVII, muestra la belleza de su torre y vidrieras emplomadas en las ventanas góticas. En la parte posterior está el cementerio, donde está enterrado Ferdinando Paellologus, descendiente del último emperador griego. Refúgiate en el Resort The Crane (www.thecrane.com) construído en 1887 y conocido por sus vistas al Caribe. Aquí tienen buen servicio, restaurantes, intimidad y una de las playas más impresionantes de la vida.