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EXISTEN OCASIONES en que entrar a un museo implica ir más allá de conocer su colección. En Barcelona, por ejemplo, el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) permite darse cuenta de lo orgullosos que son sus habitantes de sus orígenes. Basta ver que, para mostrar a locales y turistas un arte propio de la región, desmontaron muros completos de las capillas de los antiguos pueblos románicos para poder trasladar los frescos auténticos hasta el museo “nacional”.museo-en-figueres

Mientras los edificios modernos tardan un par de años en levantarse, el Templo de la Sagrada Familia es la última iglesia que permite a distintas generaciones asistir a su lenta construcción, que ha tardado ya 125 años y aún le faltan dos décadas más. No hay que esperar a verla terminada para percibir la creatividad de Gaudí, Picasso, Miró y Dalí, por nombrar los más conocidos, que crearon importantes obras en la zona.

Aunque Dalí sea el más polémico, su descabellado museo en Figueres, su ciudad natal, merece atención. También porque fue el primero en instaurar una modalidad que hoy está en boga: el recorrido libre definido por el propio visitante. Al visitar aleatoriamente sus exóticas salas y enterarse de lo que le costó realizarlo, no es difícil concluir que aquí habita un pueblo que puede ser tan orgulloso, empecinado y creativo como sus artistas.