En el corazón de Barcelona, una de las ciudades más imponentes del continente europeo, se encuentra el Parque Güell. Se trata de uno de los parques públicos más bellos de la ciudad, demostración de la plenitud artística de Antoni Gaudí.

Forma parte desde 1984 del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO como una de las “Obras de Antoni Gaudí” que se reparten a lo largo de la Ciudad Condal. El Parque Güell forma parte de la etapa naturalista del arquitecto español. Aquí se puede ver cómo fue elaborando su propio estilo a partir de las formas orgánicas de la naturaleza, logrando una serie de soluciones estructurales basadas en la geometría reglada.

Fuente:  Wikimedia
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Parque Güell, reflejos en la Sagrada Familia

Muchas de las soluciones que diseño y descubrió Antoni Gaudí en este parque, fueron luego llevadas a la Sagrada Familia, quizás la obra más emblemática del arquitecto en Barcelona. En el diseño del parque Gaudi y Güell, su mecenas, buscaron darle un significado simbólico que conjugara lo político y religioso que compartían ambos.

Hay elementos del catalinismo político (con la representación de los Estados catalanes en la escalinata) o la religión católica (el Monumento al Calvario que originalmente fue pensado como una pequeña capilla). También hay ciertos trazos de inspiración mitológica, toda la concepción del parque habría nacido tomando como fuente de inspiración el Templo de Apolo en la ciudad de Delfos.

La belleza del Parque Güell es innegable, y además es una de las obras de Gaudi más bellas en lo que se refiere a parques urbanos. El objetivo inicial era un proyecto al estilo de las ciduades jardín de Inglaterra, tomando como referencia las teorías de Ebenezer Howard.

Al igual que otras obras de Gaudi, su diseño es imponente y está plagado de detalles ostentosos. Una obra surrealista por momentos, bella, extensa y siempre concurrida por miles de viajeros de todas partes del mundo.