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Si algo quedó muy claro es que el aspecto cultural de Suiza es uno de los más sobresalientes de toda Europa. Desde sus museos hasta las bellezas que la historia fue dejando inmaculadas en el país helvético, cada expresión artística del lugar se halla entre lo mejor del viejo continente.

La ciudad de Solothurn es tan pequeña como bonita: su centro antiguo es de los más compactos y maravillosos de toda Suiza. Además, como no podía ser de otra manera, la oferta cultural que allí se encuentra en muy amplia. Los museos, pero principalmente los eventos, como los famosos Días Literarios y Cinematográficos, están entre las mejores actividades de la región.

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En los alrededores está la zona ribereña del Río Aare, y además la fantástica vista de las alturas de la cadena Jura con el pico Weissenstein. Los amantes del deporte no quedan exentos y pueden disfrutar de los 600 kilómetros de caminos ciclísticos o la cancha de golf con 18 hoyos.

thun.jpgThun es otra ciudad que comparte muchos de los atractivos de Solothurn, ya que se emparenta más que nada en el cálido recibimiento a los visitantes que eligen el lugar para pasar las vacaciones. Está emplazada a orillas del lago del mismo nombre y hay dos lugares de recorrido inevitable: el impresionante castillo y el casco histórico de la ciudad.

En realidad, hay dos castillos. Uno, el más atractivo y conocido, es el que se encuentra en el casco de la edad medieval tardía. Una torre residencial románica con sus cuatro torres angulares es una maravilla arquitectónica y es un lugar popular para las fotos de los turistas. El otro, construido al estilo de los palacios franceses en el Loire, cuenta con un restaurante y un museo de gastronomía.

barquito.jpgZug es otro lugar sencillamente fantástico.  Es la ciudad de los Kyburgos y, al igual que casi todos los lugares de Suiza, entre sus principales atractivos están los característicos edificios de la ciudad antigua. El emblema de su histórico centro es el Zytturm, o Torre del tiempo, que se halla alrededor de la Plaza Kolin.

Aquí se conjugan lo mejor de la tradición con lo más avanzado de la modernidad: desde museos hasta galerías de compra decoran la zona, ideal para ganar en tranquilidad y relajación.

Un dato no menor es que la naturaleza acogió este lugar y lo reservó para los enamorados: un paseo en barco por el Lago de Zug, o la caminata por la costanera a la espera de la puesta del sol son opciones que, al lado de una buena compañía, resultan insoslayables.

Combinación pura: arte, romanticismo y modernidad. Desde paseos de compras  hasta canchas de golf, desde lagos maravillosos hasta edificios históricos, la naturaleza pareciera haberse conjurado con el placer para que Suiza sea el principal destino en donde se encuentre la belleza. El único destino de las próximas vacaciones.

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