quebec

Es el bastión de los francocanadienses, una de las ciudades más antiguas de toda América del Norte. Declarado Patrimonio de la Humanidad, el casco antiguo de Quebec podría confundirse con alguna de las tantas ciudadelas europeas rodeadas por murallas. La sección llamada Haute Ville (ciudad alta), situada en la cima de los acantilados de Cap Diamant, está coronada por el gigantesco hotel Château Frontenac.

Al frente se ubican las terrazas Dufferin, un mirador que da a los barrios bajos, enmarcados por los acantilados y el río San Lorenzo. Desde ahí se puede llegar al lugar de la batalla donde los  ingleses expulsaron a los galos en 1758. Para estar al tanto de esa historia, las mejores opciones son visitar el Museo de la América Francesa y la Fortaleza de La Citadelle que todavía funciona con fines militares; las visitas son custodiadas por los guardias con sus pintorescos trajes.

cascada de morency

Al bajar debes pasar largas horas disfrutando de las inmediaciones de la Place Royale,  esta repleta de tiendas y bares bohemios. Un ambiente igual de sugestivo se vive en los cafés del barrio de Saint-Jean, visitado por estudiantes y artista. Si el tiempo te ayuda, no te pierdas de observar la cascacada de Morency, a los castores de los bosques de Sacarcomie o las ballenas en Tadoussac. No olvide degustar en algún bistró el auténtico tourtiére, un delicioso pastel de carne.