Roma es una de las ciudades más visitadas diariamente en el mundo. Todas sus ruinas, sus museos. sus basílicas… están a tope de turistas venidos de todas pares. Esto, sucede multiplicado por dos en la ciudad del Vaticano.

Para entrar en la basílica de San Pietro siempre hay que hacer una larga fila, pasar un detector de metales, una comprovación de ir “moralmente bien vesido” (no camisetas de tirantes ni faldas muy cortas) y pelearte a codazos después delante de “La Piedad” de Muguel Ángel. Es así prácticamente todos los días pero, dependiendo de la época, el día de la semana y la hora, podrás ir más tranquilo o más apretujado.

Si hablamos de los museos Vaticanos ya es todavía más exagerado. Hay colas de hasta 6 horas, y en realidad, los museos cierran las puertas a las cuatro y media de la tarde.

La época ideal para visitar Roma es en invierno o otoño. No hace mucho frío y hay infinitamente menos turistas. Viajar en invierno siemore es una opción muy buena.

De todas formas, si lo que te gusta, o lo que puedes es viajar en verano. Para ir a la ciudad del Vaticanono escojas nunca un sábado, ni un domingo. El fin de semana es la opción de todos los turistas.

Si eres madrugador, puedes ir a las 7 de la mañana; pero nunca más tarde de las 8:30 ya que es cuando va la mayor parte de la gente. Si te despiertas tarde, es preferible entrar a las 2 de la tarde, que la cola disminuye considerablemente.

Los museos están direccionados hacia la Capilla sixtina si se te hace tarde, no te duermas en los laureles o acabarás viendo esta obra de arte en cinco minutos y con las voces de los empleados diciéndote que te tienes que ir.

FELIZ VATICANO.