Una buena cantidad de ciudades latinoamericanas conservan aún, hoy en día, muchas de las construcciones que los españoles desarrollaron a su paso. En este sentido, sin embargo, hay pocas que encarnen tan bien éste ejemplo como la colombiana de Santa Fé de Antioquia, uno de los destinos turísticos preferidos de quienes se avocan a las ramas culturales, religiosas y arquitectónicas en sus viajes.

Esta localidad, ubicada en la subregión Occidente de Antioquia, departamento del que fue su capital hasta el 17 de abril de 1826, es actualmente uno de los principales centros religiosos de un país sumamente devoto como es Colombia, y de hecho, posee hasta 8 iglesias, todas las cuales funcionan perfectamente, y un barrio entero lleno de casas construidas, en los casos más notables, en el siglo XVI, que se mantienen en pie.

Pero además, más allá de los inmuebles, la gastronomía es otro de los puntos muy fuertes que tiene esta ciudad. Por ejemplo, el tamarindo se cree que comenzó a crecer en sus alrededores, y también existen otras frutas muy variadas, como por ejemplo el pistacho. Sin embargo, la comida regional por excelencia son los frijoles, que se sirven con casi cualquier acompañamiento, desde carnes, hasta arroz o plátanos.

En el plano cultural, Santa Fé de Antioquia no deja de ser igualmente interesante, ya que por ejemplo la “Semana de la Ciudad Madre”, es una tradición que se festeja hace unos 350 años de forma ininterrumpida, y cuenta en la actualidad con la participación de la mayor parte de los residentes locales, desde los niños más pequeños, que apenas si pueden caminar, hasta los últimos ancianos.

Otros sitios de interés para los turistas son las casonas de Santa Fé, entre las que podemos mencionar tres. La primera de ellas es la famosa “Casa del Niño Dios”, la segunda la denominada “Casa Negra”, y por último, “la Casa de las Dos Palmas”, sin dejar de mencionar, por supuesto, el Puente de Occidente, uno de los Monumentos Nacionales de la región.