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Tanganica es famoso por sus chimpancés,  el gobierno de Tanzania creó en 1968 el Parque Nacional de Gombe Stream y, en 1980, el de las Montañas de Mahale, mucho más estenso. La observación de chimpancés, los safaris se hace en grupos muy limitados de seis personas y un guía y nadie puede acercarse a menos de diez metros a los animales 

Tanganica también ofrece una mezcla única de safari y playa. En la playa de Kangwena se levanta un edificio de fantasía, con forma de alas de murciélago y un alto techo de paja. Aquí se ubica el espacioso comedor y la biblioteca del Greystoke Mahale. Este refugio, pionero de los safaris africanos para la observación de chimpancés, ha evolucionado desde las tiendas originales, al estilo de las de los sultanes árabes, hasta las siete suites con tejado de paja a dos aguas actuales, inspiradas en las viviendas del África central llamadas banda.

El lago Tanganica debido a su lejanía y a su infraestructura relativamente primitiva,  -limítrofe con Tanzania, Burundi, República Democrática del Congo y Zambia— ha recibido muy pocos visitantes. Los empresarios turísticos, sedientos de destinos poco trillados, ya han echado el ojo al lago y a sus islas, a las que intentan vender como unas nuevas Seychelles de agua dulce.

A diferencia del lago Victoria (el mayor del continente por superficie y, en efecto, la fuente del Nilo), hay pocas grandes ciudades o industrias que puedan contaminarlo. Por eso el Tanganica, con una profundidad de casi kilómetro y medio y con el 18 por ciento de todo el agua dulce del planeta (más que los cinco Grandes Lagos de Estados Unidos juntos) sigue siendo una de las reservas de agua más limpias del planeta. La temperatura del agua, en torno a los 26 grados, puede calificarse de tropical, y su buen puñado de playas e islotes invitan a hacer submarinismo y a bucear con esnórquel.

 

 

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