Existen diferentes tipos de turismo, uno de ellos es el denominado turismo de incentivos que forman parte de estrategias empresariales para motivar al personal y mejorar su rendimiento laboral. La mayor parte de estos planes están orientado a los empleados más prometedores, es una forma de reconocer el potencial gerencial y las aptitudes para el liderazgo y el trabajo en equipo.

Los destinos más habituales son de carácter rural y los viajes de turismo de incentivos suelen durar entre 2 y 3 días, aunque puede haber paquete y ofertas más extensas. A la hora de escoger destinos hay una serie de razones para justificar los alejados parajes rurales.

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Ventajas del turismo rural

A la hora de planear un viaje de turismo de incentivos las empresas buscan lugares que desconecten a los empleados del clima de oficina y ciudad. También se buscan espacios amplios donde se puedan realizar actividades de recreación, juegos de competencia y turismo aventura.

Ni hablar de las posibilidades de degustar platos regionales y disfrutar de los parajes cercanos para senderismo, paisajes y fotos increíbles saliendo de la monotonía de edificios y grandes autopistas. A la hora de planear estos viajes es importante tomarse muy en serio la labor de los profesionales del turismo. De lo contrario la propuesta puede terminar convirtiéndose en un caos y no contribuir a relajar sino crear el efecto adverso.

Combinando actividades de ocio y descanso para los empleados, existen numerosas empresas de turismo que ahora se dedican a crear paquetes y suelen vender sus propuestas en las compañías que habitualmente ofrecen estas escapadas a su trabajadores más prometedores. Es una búsqueda de mejorar la competitividad pero también de valorar y reconocer a los empleados el valor de su trabajo.

Otras funciones de este tipo de viajes pueden estar relacionadas con anuncios y cambios importantes pero que se quieran dar fuera del ambiente rígido de la sala de reuniones.