Consejos viajar autobús

Cuando ayer hablábamos de la posibilidad de visitar las Sierras de Perú, mencionábamos que las dos mejores formas de trasladarse eran el tren y el autobús. En este segundo caso, lo cierto es que cuando buscamos destinos principalmente hermosos desde su componente natural, como éste, tenemos que pasarnos muchas horas de nuestras vacaciones en los asientos de estos transportes, y por eso van algunos consejos al respecto para tener un mejor viaje.

Lo primero que debes considerar, antes de subirte al autobús, es que cuando lo hagas conviene que estés sumamente cansado, y nunca que recién te hayas levantado por la mañana o de una siesta para ir hacia la terminal. La idea es poder dormir durante todo el trayecto, aprovechando el doble esas horas, así que en la medida de lo posible lleva tu antifaz de sueño, una almohada, y déjate llevar por el sueño para despertarte en el destino.

También de forma previa tienes que ser totalmente consciente de que, sobre todo hoy en día y si tienes familiares y amigos esperando noticias tuyas, será fundamental que lleves los dispositivos tecnológicos contigo completamente preparados. Eso incluso que cargues la batería de tus móviles y reproductores de música, aunque también tienes que tener cuidado de no estar exhibiéndolos por demás, ya que te los podrían robar.

Claro, en el caso de que sepas que el trayecto es por demás largo, y que la batería del móvil no va a aguantar todo el viaje, o también cuando ya te conozcas y sepas que por muy cansado que estés no vas a poder dormir, conviene que lleves un libro. Se trata de una excelente alternativa para sumar cultura aprovechando tiempo perdido, y de paso dejamos el móvil con batería para cuando realmente lo necesitemos.

Finalmente, recuerda lo fundamentales que son los ejercicios cuando viajamos en micro. En efecto, cada vez que se detenga tienes que bajarte para estirar las piernas, los brazos y el tronco. Incluso, existen pequeños ejercicios que podemos realizar estando incluso sentados, para esos viajes de más de 12 horas, que a veces atentan contra nuestro cuerpo.