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Europa destaca turísticamente, entre otras cosas, por la importante cantidad de bosques vírgenes que podemos llegar a visitar en los distintos países que la componen. En el caso particular de Polonia, no sería justo dejar de mencionar el famoso bosque de Bialowieza, que destaca por ser uno de los últimos que mantiene un rango de conservación tan elevado, a la vez que es conocido por contener en su interior un importante número de ungulados de gran tamaño.

El bosque de Bialowieza, que administrativamente se encuentra dividido entre Polonia y Bielorrusia, está dividido interiormente, y en este sentido, sólo por una valla que impide por igual el libre movimiento de grandes animales como de turistas, para evitar que la frontera entre los países se supere indiscriminadamente.

Si visitamos el bosque desde el lado bielorruso, podemos deleitarnos por ejemplo por las riquísimas comidas que se sirven en el restaurant local, sin dejar de destacar tampoco la especie de zoológico interno en la que se encuentran especies como por ejemplo el bisonte, uno de los más protegidos en la zona, al que podemos llegar a observar de cerca sin problemas, de cualquier modo.

Hay que destacar que en el caso de Bielorrusia, para que podamos acceder al parque debe de obtenerse primero el permiso del Ministerio de Interior, por lo que conviene hacer los trámites con bastante anticipación o, por qué no, pasar del lado polaco del mismo, siendo éste igualmente interesante.

De hecho, la parte polaca del bosque fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1976 y también Patrimonio de la Humanidad en 1979 por la misma entidad; aunque también es cierto que la parte bielorrusa recibió esas mismas calificaciones en 1993 y 1992 respectivamente. Se trata de unos 1800 kilómetros cuadrados de belleza realmente inigualable, y una de las posibilidades más ciertas de observar la naturaleza en su mejor expresión.