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Bolsas o sacos de dormir, imprescindibles

Los sacos de dormir o “sleeping bag” son camas transportables para campamento o dormir al aire libr. Las hay para cada necesidad y es muy importante saber elegir la más conveniente.

Un maravilloso viaje al campo o la montaña puede verse opacado a causa de pasar una mala noche, no te arriesgues y lleva el equipo adecuado para cada viaje.

saco

Existen de diversos tipos: las que se abren totalmente y pueden utilizarse como frazadas o cerrar de un lado, o que se pueden juntar entre 2 para hacer una “bolsa de dos plazas”. Las hay para alta montaña, térmicas, para temperaturas elevadas y de diversas utilidades.

Lo ideal sería tener dos bolsas de dormir: una para primavera-verano (épocas calurosas) y otra para otoño-invierno (utilización con fríos extremos), aunque lo más habitual es disponer de una, multiuso para las 4 estaciones del año. Las más polivalentes y usadas son los sintéticos de gama alta (invierno), ya que suelen ser suficientes para salir durante casi todo el año.

Bolsas de primavera-verano. Son livianas y resistentes, con el interior de algodón para absorber el sudor. La cremallera lateral permitirá mantenerla abierta si la temperatura es alta. Las de fibra son de fácil lavado y se secan rápidamente…

Bolsas de invierno. Las de mayor retención térmica son las de “duvet”, de fibras sintéticas de alta calidad y que ocupan mayor volumen y pesarn más. Los sacos que suelen emplearse para invierno tienen resistencias de temperatura que oscilan entre los -5º C y los -20º C. Los utilizados para fríos extremos soportan mucho más.

Bolsas de dormir super-ligeras. Como su nombre indica, la principal característica es su poco peso y reducido volumen para el transporte. Aconsejables para los viajeros que deben cargar sus bultos, senderistas, ciclistas, stop-out, etc.

En caso de necesidad puedes reemplazar la bolsa de dormir usando frazadas las cuales unirás doblándolas sujetándolas con imperdibles y luego, para mayor seguridad, puedes introducir los pies en un saco o en la mochila.

En caso de climas extremos el uso de una “manga de plástico” resulta útil para mantener la o las frazadas en orden y proporcionar un abrigo extra. Enrolla la frazada y métela dentro de la manga de plástico de 1m de ancho, o una bolsa grande abierta. Es importante que sea solo una manga y no una bolsa: recuerda que tu cuerpo transpira naturalmente por todos lados y no solo por tu nariz y boca y debe tener ventilación completa.

El caso es que no salgas de campamento o a pasar la noche a la intemperie sin la protección y comodidad de una buena y abrigada cama. Asesórate.

Via:/www.montanismo.org

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