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Si visitamos Austria y queremos saber un poco más acerca de su cultura, concretamente la relacionado con los aspectos gastronómicos, no podemos dejar de visitar los famosos Heuriger, como se llama a muchos de los locales de este país en los que los consumidores pueden probar el vino local, y de esa forma “sentirse cómodos”, como el lema de este tipo de establecimiento indica mediante la frase local de “Gemütlichkeit”.

Una de las claves para entender la diferencia entre este tipo de recintos y los tradicionales pubs o tabernas, tiene que ver con que éstos tiene muchísimas más dificultades legales para instalarse, ya que el vino servido tiene que ser específico, de una calidad superior a la media, y de las propias cosechas que mantienen al Heuriger, para evitar de éste modo que sus comerciantes ganen dinero sin producir.

De hecho, aunque en muchos de los principales Heuriger también se les sirve comida a quienes allí pasan a tomar o comer algo, es mediante el sistema de comidas rápidas mediante “bufete”, y no al estilo de un restaurante, con un tiempo de espera determinado, y una amplia carta que le permite a cada uno de los clientes elegir el plato que más le gusta, o que prefiere en ese momento.

Otra de las cuestiones que hacen curiosos a éstos sitios tiene que ver con qué, por reglamentaciones propias del Gobierno de Austria, los mismos no pueden estar abiertos durante todo el año. Sin embargo, para alegría de los turistas, en las principales ciudades del país los Heuriger se turnan para evitar que un visitante se encuentre sin la posibilidad de poder visitarlos.

Además, finalmente, es de señalarse que toda la música que se ejecuta dentro de este tipo de establecimientos, proviene directamente de los “cantantes de Heuriger”, que por lo general son dos personas, una de ellas acompañadas con una guitarra, y la otra con un acordeón, lo que les permite que siempre sea en vivo, muchas veces a pedido de los clientes, y ganar su propio dinero mediante el clásico sistema de propinas.