Templos de Bagan en Myanmar: cómo visitarlos y cuándo ir

Amanecer dorado sobre los templos y pagodas de Bagan, Myanmar

La llanura de Bagan aparece de golpe, sin aviso: miles de pagodas de ladrillo asomando entre arbustos secos hasta donde alcanza la vista, algunas del tamaño de una capilla, otras tan grandes como una catedral. Fue la capital de varios reinos birmanos entre los siglos IX y XIII, y en ese periodo se levantaron más de dos mil templos junto al río Ayeyarwady, uno de los conjuntos arqueológicos más grandes del sudeste asiático.

Si buscas motivos generales para venir hasta aquí, ya los contamos en nuestro artículo sobre por qué visitar Bagan. Esta guía va un paso más allá: cómo moverte entre los templos, cuáles no te puedes perder y qué normas conviene conocer antes de pisarlos.

Qué templos no te puedes perder

El templo de Ananda es el más fotografiado, con su torre dorada y cuatro budas gigantes de pie mirando a cada punto cardinal. La pagoda Shwezigon, cubierta de oro, funciona todavía como lugar de peregrinación activo y suele estar llena de familias birmanas más que de turistas. Y si solo puedes elegir un sitio para el atardecer, sube a la terraza de Shwesandaw, la más popular para ver cómo el sol se pone detrás de cientos de siluetas de ladrillo.

Amanecer dorado sobre los templos y pagodas de Bagan, Myanmar
Foto: Charly Severino en Pexels

Muchos de los templos menores, sin nombre propio ni cartel, son en realidad los que mejor se disfrutan: los tienes casi para ti solo y puedes subir a sus terrazas sin las colas de los grandes. Perderse un rato entre estos templos anónimos, sin plan ni ruta fija, suele ser lo que más recuerda la gente al volver.

Cómo moverte por la llanura de los templos

La forma más habitual de moverse hoy es en e-bike, una bicicleta eléctrica que se alquila por un día entero a un precio muy bajo y que permite cubrir distancias largas sin pasar calor a pedales. También puedes contratar un carro de caballos con conductor, más lento pero que suele conocer los templos menos concurridos, o simplemente caminar si te quedas en una zona concreta. El calor aprieta a partir de media mañana, así que conviene salir temprano y dejar las horas centrales del día para descansar.

Antes de entrar en cualquier templo hay que descalzarse, calcetines incluidos, y llevar hombros y rodillas cubiertos. No es una recomendación de guía de viajes sino una norma que se respeta de forma estricta, y en los templos más visitados hay personal que se encarga de recordarlo a quien se despista.

Vista de las estupas antiguas de Bagan entre la vegetación, Myanmar
Foto: Boris Ulzibat en Pexels

Cuándo ir y qué evitar

La mejor época es entre noviembre y febrero, con temperaturas suaves y cielos más despejados para el amanecer. De marzo a mayo el calor puede hacerse duro para pasar horas al aire libre entre templos sin sombra. Y si viajas también por el sudeste asiático, merece la pena combinar Myanmar con una escapada a Tailandia; en nuestra guía de los mejores lugares de Tailandia tienes ideas para completar la ruta.

Preguntas frecuentes sobre los templos de Bagan

¿Cuándo es mejor ir a Bagan?

Entre noviembre y febrero, cuando las temperaturas son más suaves y el cielo suele estar despejado para ver el amanecer sobre los templos.

¿Cómo se recorren los templos de Bagan?

La opción más habitual es alquilar una e-bike por un día. También puedes contratar un carro de caballos con conductor o moverte a pie si te quedas en una zona concreta.

¿Hay que descalzarse en todos los templos?

Sí, es obligatorio quitarse zapatos y calcetines antes de entrar en cualquier templo o pagoda, y conviene llevar hombros y rodillas cubiertos.

¿Cuál es el mejor templo para ver el atardecer?

La terraza de Shwesandaw es la más popular para el atardecer, con vistas abiertas sobre cientos de templos de la llanura.

¿Cuántos templos hay en Bagan?

Se levantaron más de dos mil templos y pagodas entre los siglos IX y XIII, la mayoría de ladrillo, junto al río Ayeyarwady.

Imágenes de Pexels

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